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Paquete Económico 2027

El pasado martes, 8 de septiembre, la SHCP presentó el Paquete Económico 2027. El documento señala que se mantendrá el rumbo de las finanzas públicas, se priorizará la infraestructura del Plan México y se reducirá gradualmente el déficit público.

El paquete señala que el déficit del balance presupuestario bajará ligeramente a 3.4 por ciento del PIB. Este déficit se explica por un gasto neto pagado de 26.7 % del PIB y por ingresos presupuestarios de 23.2 % del PIB. En este contexto, los requerimientos financieros del sector público serían del 3.9 %.

El paquete también señala que el endeudamiento público seguirá creciendo. Se espera que la deuda neta del sector público ascienda a 55.8 % del PIB. El saldo histórico de la deuda bruta del sector público no financiero, por su parte, podría llegar a 58.6 % del PIB.

El paquete descarta nuevos impuestos y aumentos de tasas impositivas. En su lugar, propone ajustes al ISR y a la Ley Federal de Derechos, mayor fiscalización y combate a la elusión. Estas medidas, se señala, permitirán lograr una recaudación tributaria récord de 15.9 % del PIB.

El paquete se sustenta en algunos supuestos sobre el desempeño esperado de la economía: 1) un crecimiento económico que podría oscilar entre 1.5 y 2.5 % del PIB; 2) una inflación de 3 %; 3) un tipo de cambio de 18.0 pesos por dólar; y, 4) un precio del petróleo de 61.8 dólares por barril.

¿Son realistas estos supuestos? Tengo mis dudas. Hace un año se proyectó un crecimiento económico de entre 1.8 y 2.8 % para 2026; hoy se estima entre 1.0 y 2.0 %. Además, el propio documento prevé que la economía estadounidense se desacelerará de 2.3 a 2.0 % en 2027.

Las consideraciones mencionadas hacen difícil justificar la reactivación de la economía nacional. La Reserva Federal, además, probablemente mantendrá tasas restrictivas que limitarán los flujos de capitales a México. A los anteriores deberán sumarse la incertidumbre arancelaria y la revisión del TMEC.

El entorno mundial tampoco facilita que se cumplan los supuestos del paquete. El conflicto en Medio Oriente seguirá generando volatilidad en los precios de los energéticos y combustibles. En este contexto, una inflación de 3 % y una recaudación récord sin nuevos impuestos resultan cuestionables.

En 2027, habrá elecciones intermedias en México. En años electorales, no hay incentivos para reducir los gastos, las transferencias ni los déficits públicos. Sin embargo, el paquete parece no considerar la existencia de dichos incentivos sobre las finanzas públicas.

El paquete confirma que los compromisos financieros, políticos y sociales siguen siendo una carga muy pesada para las finanzas públicas. La reducción esperada del déficit es modesta y la deuda continuará al alza. Si el crecimiento vuelve a quedar por debajo de lo previsto, el ajuste fiscal será más difícil.

En mi opinión, es necesario hacer cambios en el Paquete Económico 2027. La adopción de supuestos más prudentes resulta indispensable. El paquete, tal como está planteado, no contribuirá a preservar la estabilidad macroeconómica ni la sostenibilidad de las finanzas públicas.

 

jl/I

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