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Futbol contaminante

Esta competencia de futbol 2026 es la más grande de la historia y también la más contaminante, según New Weather Institute y Scientists for Global Responsability.

Dieciséis ciudades de tres países que albergan 104 partidos de 48 selecciones es un gigantismo que se paga con una contaminación nunca vista en un solo evento deportivo y que incrementará aún más la temperatura planetaria, en plena crisis climática.

Cada ciudad recibirá alrededor de un millón de visitantes que arribarán en vuelos interconectados con las sedes. Por este acto se producirá un equivalente de dióxido de carbono al que genera una ciudad mediana en su funcionamiento durante un año entero.

La FIFA es una empresa que depende vorazmente del combustible fósil. Cada país hizo un programa para aumentar los vuelos entre las sedes para favorecer la asistencia de los seguidores.

En el caso de México, una aerolínea abrió 30 rutas más para conectar vuelos nacionales e internacionales de Estados Unidos y de Sudamérica. Otra más ofreció 29 vuelos chárter interoceánicos para llevar fanáticos a las sedes en América del Norte. 

El cálculo de las emisiones a la atmósfera es de entre 9 y 15 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono. Así, este torneo incrementará las emisiones de gases de efecto invernadero entre 160 y 325 por ciento, más que los anteriores campeonatos de futbol.

A estas emisiones deben sumarse las generadas por los caos viales debido a las obras realizadas en cada Ciudad en México, además de las que se producen por el incremento en el uso del aire acondicionado, especialmente en sedes con calor extremo.

Los especialistas también han puesto atención en la demanda energética y la huella hídrica causada por el uso de tecnologías inteligentes en los partidos, en las interconexiones y en las transmisiones simultáneas a nivel mundial.

Por otro lado, el turismo en las sedes genera una presión en el consumo de agua y producción de desechos, especialmente de plásticos de un solo uso.

Aquí en Guadalajara, sólo en el primer día de la competencia, el ayuntamiento tapatío informó que levantó 36.8 toneladas de basura donde se celebró el FIFA Fan Fest.

El incremento es parte de una política impulsada por la FIFA que desborda las ganancias del mercado, pese a que en el portal de esta empresa se presumen políticas ambientales que buscan mitigar el impacto ecológico de los torneos, entre otras acciones mediante reforestaciones en el mercado de intercambio de carbono. 

Estas metas ni se cumplieron, ni son suficientes de acuerdo con el deterioro que produce esta competencia.

Por ejemplo, para la mitigar la huella de carbono tendríamos que ver una reforestación equivalente a tres veces la Ciudad de México, de acuerdo con expertos de la Ibero Ciudad de México, y si se quisiera mitigar el calentamiento requeriríamos retirar de circulación entre 2 y 3.2 millones de vehículos de pasajeros durante un año.

La FIFA realiza un manejo pragmático de un deporte entrañable y popular, difícil de acceder para muchos, para favorecer y aumentar la riqueza de muy pocos a un costo planetario irreversible.

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jl/I

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