Donald Arthur Glaser fue un gran físico y uno de los primeros emprendedores en el campo de la biotecnología. También fue la persona menos arrogante y más deliciosamente divertida que uno podría esperar conocer. Tenía apenas 25 años cuando diseñó y construyó la primera cámara de burbujas, un dispositivo que permitía a los físicos visualizar con una precisión sin precedentes la trayectoria de las partículas elementales y, de este modo, medir sus propiedades.
Tomaso Poggio, Nature, Vol. 496, April 03, 2013, p. 32
Si no hubiera fallecido el 28 de febrero de 2013 mientras dormía en Berkeley, California a la edad de 86 años, hoy hubiera celebrado su centenario Donald Arthur Glaser, quien nació el 21 de septiembre de 1926 en Cleveland, Ohio en el seno de una familia de inmigrantes rusos judíos.
Su formación profesional la inicia en la Case School of Applied Science (ahora la Case Western Reserve University) de su ciudad natal donde obtiene el Bachelor of Science en Física y Matemáticas en 1946 al presentar un estudio por difracción de electrones de las propiedades de películas metálicas delgadas evaporadas sobre sustratos metálicos cristalinos.
Brevemente se desempeña como profesor de Matemáticas en su alma mater para luego trasladarse al célebre California Institute of Technology (CalTech) en donde obtiene su doctorado en 1950, la investigación de la tesis consistió en un estudio experimental del espectro de momento de los rayos cósmicos de alta energía y de los mesones al nivel del mar. En el año previo a doctorarse obtiene un nombramiento como instructor en la University of Michigan.
Su interés en la Física de partículas lo lleva a trabajar con el Nobel de Física 1936 Carl Anderson -quien por cierto a su vez fue discípulo de Robert Millikan, Nobel de Física en 1923- estudiando los rayos cósmicos con cámaras de niebla, dispositivos llenos de vapor saturado de tal suerte que al ingresar en ellos las partículas subatómicas producen la condensación del vapor dejando trazas cuyo análisis provee información de las mismas.
Mientras enseñaba en Michigan Glaser construye la primera cámara de burbujas como una mejora de la cámara de niebla al sustituir el vapor saturado por líquido sobrecalentado en el cual se producen trazas de burbujas cuando ingresan las partículas y producen la ionización del líquido.
Sobre esto escribe el profesor del MIT Tomaso Poggio: “Glaser poseía una mezcla encantadora de curiosidad e inocencia. Para un físico que se planteaba cómo visualizar partículas elementales, un paso natural habría sido consultar el capítulo correspondiente del libro Thermodynamics de Enrico Fermi, publicado en 1937, que constituía la obra de referencia en física de partículas” (Op. Cit.), sin embargo, una ecuación expuesta por Fermi implicaba que la cámara de burbujas no debería funcionar, Glaser hace sus propios cálculos demostrando el error de Fermi. A los 34 años en 1960 recibe el Nobel de Física, el mismo año que contrae matrimonio con Ruth Bonnie Thompson.
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