V. A. Ambartsumian se convirtió en el primer director del Observatorio, y él determinó las principales líneas de investigación astrofísica. Los primeros estudios en el BAO se relacionaron con los fenómenos de inestabilidad que tienen lugar en el Universo, y esta tendencia se convirtió en la característica principal de la actividad científica en Byurakan
Areg M. Mickaelian en ‘Byurakan Astrophysical Observatory – 75 years of outstanding achievements’, National Academy of Sciences of Republic of Armenia-V. Ambartsumian Byurakan Astrophysical Observatory, Yerevan 2021, p. 6
En el programa de la Communicating Astronomy with the Public Conference 2026 (CAP 2026) organizada por la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) en Ereván, Armenia, del 24 al 30 de mayo pasado se incluyó una visita al Observatorio Astrofísico de Byurakan Viktor A. Ambartsumian (BAO, por sus siglas en inglés), ubicado a poco más de 33 kilómetros del hotel sede.
Mencioné en el primer artículo de esta serie (ver ‘El Diario NTR’, El Pegaso de Sigüenza, 25 de mayo de 2026) sobre la estrecha colaboración establecida entre el BAO y el Observatorio Astrofísico Nacional de Santa María Tonantzintla, Puebla, en la década de los 50 del siglo pasado, los directores de ambos, Viktor A. Ambartsumian y Guillermo Haro Barraza, compartían intereses de investigación además de otras curiosas similitudes, como lo comunicó en su momento el propio Haro a su entonces esposa Elena Poniatowska en las cartas enviadas desde Byurakan; al respecto puede consultarse ‘El universo o nada. Biografía del estrellero Guillermo Haro’ (Seix Barral, México 2013).
Fui testigo de una de esas similitudes al asomarme al balcón de lo que fue la casa de Ambartsumian y ahora una parte de ella funciona como museo de sitio presentando la vida y obra del astrofísico armenio: en primer plano se observaba el edificio y cúpula que alberga la cámara astrográfica Schmidt de un metro de diámetro en su espejo principal, luego el valle y al fondo los montes Ararat y Sis con sus picos nevados, cuando era estudiante de posgrado en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica nuestro primer salón tenía amplios ventanales a través de los cuales podíamos apreciar el Popocatépetl e Iztaccihuátl a veces nevados, el edificio de la cámara Schmidt quedaba a nuestras espaldas.
Uno de los temas de investigación compartidos por Ambartsumian y Haro fue el de las estrellas ráfaga (flare), que son de reciente formación y que pueden experimentar incrementos repentinos de brillo, el mexicano las buscó en la región de Orión, el armenio demostró que compartían origen y las denomina asociaciones estelares, la profesora doctora Elma S. Parsamian (‘Soviet Life’, 1972, p.35) describe el método de búsqueda: se hace una exposición de 5 minutos, se desplaza la placa y se toman otras cinco o seis exposiciones –cada una desplazada– así puede apreciarse si en una de dichas tomas la estrella incrementó su brillo.
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