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Quinto Patio

Entre más se conocen las entrañas de la licitación del programa A Toda Máquina máááááás sospechas despierta. Según la Secretaría de Administración, sólo dos empresas cumplieron con los requisitos para participar: Avancap y Mega, cuyos propietarios son compadres, comparten la misma representante legal y tienen al menos a uno de sus socios en común. Peeeeero resulta que hay al menos tres requisitos en los que se señala que se cumplió con lo exigido en la convocatoria y que eran obligatorios, en los que Avancap no cumple.

Por ejemplo, sólo podían participar empresas reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Hasta la misma razón social de Avancap señala que no está regulada y por supuesto que no aparece en el padrón. Además, debía acreditar 10 años de experiencia en contratos similares y sólo presentó dos contratos de créditos simples. Y no es que la ganadora, Operadora de Servicios Mega, haya sido mucho mejor en este punto, pues la mayor parte de los contratos similares que presentó, eso sí, uno por cada año, son de la renta de un camión. Para cerrar, las empresas debían acreditar una buena calificación crediticia. En lugar de entregar documentos, Avancap dijo que esa calificación le llegaría con el contrato. O sea…

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Nomás para no dejarlo, ooootro dato, que al menos resulta curioso, es que A Toda Máquina fue, además, a toda prisa. Sólo tres semanas pasaron entre que la Secretaría de Administración dijo que necesitaba el equipo y se firmó el contrato. Es más, al día siguiente de que se envió la requisición se emitió la convocatoria. Horas después del fallo se firmó el contrato y, cuando esto sucedió, ¿qué creen?, ¡ya las máquinas estaban listas! Hasta perdimos la cuenta de las irregularidades encontradas por este “periodiquito” (Enrique Alfaro, dixit).

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Fela Pelayo, secretaria de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres, generó con grupos feministas un debate en redes sociales a propósito de la conferencia El peligro de los falsos derechos: deconstruyendo el feminismo radical, la ideología de género y el aborto, organizada por el Consejo Mexicano de la Familia. Entre lo que escribió Fela está: “Creo en el derecho a la libertad expresión, también en el derecho a no ser discriminadxs. La censura previa no aporta a ninguno de estos derechos; el diálogo y el debate sí, estoy segura que la lucha por la igualdad de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBTTTI+ NO es una imposición, mucho menos una dictadura. Me sumo a la idea de que debemos deconstruirnos como sociedad y a debatirlo juntxs”.

Tons, que se arma el debate tuitero y el hashtag #NoteEquivoquesFela. Va una de las cortas respuestas en contra de la conferencia, que piden se cancele por promover el odio, y que también responde a lo señalado por Fela: “Qué terrible postura. Dar libertad de expresión a aquellos que quieren denigrar, discriminar y dividir, es apoyar sus acciones de forma indirecta”. ¿Quiere seguir el debate? Siga el hilo de lo escrito por la funcionaria estatal. ¿No? Pos entonces no. Mientras, nos ronda la pregunta: ¿qué respondió el secretario general de Gobierno, Enrique Ibarra Pedroza, a la crítica carta que sobre dicha conferencia le envió el Conapred?

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Primero se nos va Edith González y extrañamos ya a la Aventurera. Luego, ayer se nos fue un orgullo tapatío, del meritito barrio El Santuario, o sea, Alberto Escobar, y lo despedimos con Coincidir, la que gracias a él entonamos desde los años 80: “Soy vecino de este mundo por un rato, y hoy coincide que también tú estás aquí; coincidencias tan extrañas de la vida, tantos siglos, tanos mundos, tanto espacio… y coincidir”. ¡Buen viaje!

qp@ntrguadalajara.com

JJ/I