Entre los múltiples pendientes que dejó el Congreso de Jalisco al irse de vacaciones está la reforma en materia de transparencia, de la que hemos venido hablando con soltura durante los últimos meses, gracias al generoso espacio que nos otorga este distinguido diario.
Tras la eliminación del Instituto de Transparencia de Jalisco (Itei), falta definir las leyes secundarias que darán forma al nuevo modelo. En particular, está pendiente la conformación del nuevo organismo que asumirá esas funciones desde la Contraloría estatal.
Un referente reciente es la decisión del Congreso de la Ciudad de México, que a finales de diciembre –en medio de un zafarrancho legislativo– aprobó la creación de un nuevo órgano descentralizado, dependiente de la Secretaría de la Contraloría General, el cual estará integrado por tres personas que se encargarán de resolver las quejas que las personas presenten contra las respuestas negativas o las entregas incompletas de información.
En columnas anteriores he sostenido que el nuevo organismo de Jalisco también debe ser colegiado. A nivel nacional, Transparencia para el Pueblo cuenta con un modelo unipersonal, que no es el más idóneo de acuerdo con las buenas prácticas en la materia. Además de ser más vulnerable a presiones políticas, limita la diversidad de enfoques y reduce los contrapesos internos.
No soy ingenuo, es obvio que la colegiación per se no borra el pecado original del nuevo modelo –la falta de autonomía– pero al menos si permite deliberación, especialización y mayor transparencia en la toma de decisiones. Es decir, de los males, el menor.
Además, las leyes secundarias son una oportunidad para fortalecer otros renglones. Como hemos propuesto en distintos foros académicos y en este mismo espacio editorial, es indispensable establecer procesos de designación con convocatorias abiertas, exámenes de conocimientos y evaluación curricular.
También debe aprovecharse al personal capacitado –algunos hasta con posgrados– que laboraba en el extinto Itei, garantizar independencia técnica y de gestión, y dotar al organismo de facultades para capacitar, verificar el cumplimiento de obligaciones de transparencia (tareas que realizaba el Itei), así como promover la participación ciudadana ampliando el espectro de quienes participen en el Consejo Consultivo (una figura que debe permanecer).
Y por supuesto, promover ejercicios de transparencia con sentido social, con las tecnologías como eje transversal, para difundir información que se produce en tiempo real y que es útil para la vida cotidiana: desde la ubicación del camión de transporte público que estás por abordar, hasta el recorrido del camión de la basura, los tiempos de espera en centros de salud, o el estado de trámites en ventanillas gubernamentales.
Si el Congreso de Jalisco quiere estar a la altura del momento debe abrir un proceso serio, plural y técnicamente sólido. No se trata de celebrar como avance algo que no lo es, sino de hacer las cosas lo mejor posible con la realidad normativa que nos han impuesto desde la Federación. Y para ello hay que ser creativos y proactivos.
*Profesor-investigador de la UdeG con posgrado en Transparencia
X: @julio_rios
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