El lunes 12 de octubre se anunciaron los ganadores del Premio Nobel de Economía 2026. El premio se entregará el 10 de diciembre en Estocolmo. En esta ocasión serán galardonados Robert Ernest Hall y Michael Woodford por sus estudios sobre “los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”.
La Real Academia Sueca de Ciencias señaló que sus estudios han “proporcionado una base teórica sólida para los modelos (de política macroeconómica) que ahora utilizan bancos centrales y gobiernos de todo el mundo”. Estos estudios, y los modelos asociados, se denominan neokeynesianos. Se construyen desde las decisiones microeconómicas de hogares y firmas.
Hall señala que el consumo refleja las expectativas de los hogares. Las familias gastan pensando en su ingreso futuro. Así, desde su perspectiva, el consumo cambia sólo ante noticias nuevas. Asimismo, la rigidez de precios en la economía se explica por el poder de mercado de las firmas. El desempleo, además, se explica por la rigidez salarial de equilibrio.
Woodford plantea que la política monetaria requiere de reglas claras y conocidas por todos porque lo que importa son las expectativas de las tasas de interés. Así, desde su perspectiva, la adecuada comunicación de las reglas resulta esencial. Además, señala que la credibilidad de los bancos centrales permite estabilizar las expectativas de los agentes y la economía.
Hall y Woodford muestran que una economía depende de la credibilidad de sus instituciones y de la previsibilidad de sus reglas de política. Asimismo, sugieren que las reglas son mejores que la discrecionalidad para la toma de decisiones. Además, sugieren que las decisiones microeconómicas definen los resultados de las decisiones macroeconómicas.
En mi opinión, los estudios neokeynesianos de Hall y Woodford sugieren recomendaciones concretas para mejorar el desempeño de la economía mexicana. Estas recomendaciones refieren a las políticas monetaria, fiscal y de desarrollo.
Las recomendaciones monetarias refieren a: 1) Reducir las brechas entre la inflación medida y la percibida por los hogares; 2) mejorar la comunicación del Banxico; 3) no subordinar las decisiones del Banxico a sus contrapartes de la FED; y, 4) promover el uso de modelos calibrados con datos nacionales para evaluar políticas económicas.
Las recomendaciones fiscales refieren a: 1) Establecer reglas de manejo fiscal y de endeudamiento público creíbles; 2) mejorar la transparencia, la rendición de cuentas y combatir la corrupción en los tres niveles de gobierno; y, 3) promover políticas públicas con visión de largo plazo.
Las recomendaciones desarrollistas refieren a: 1) Proteger los derechos de propiedad y generar garantías para la inversión; 2) promover la competencia económica; 3) aprovechar el nearshoring; y, 4) incrementar la participación de las universidades y centros de investigación para mejorar las políticas económicas.
En mi opinión, Hall y Woodford evidencian que las expectativas, las reglas y la credibilidad importan para el desarrollo económico. La estabilización macroeconómica, si bien necesaria, no es condición suficiente. México, sin duda alguna, podría beneficiarse de los estudios neokeynesianos de ambos economistas.
*Economista e investigador de la UdeG
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