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Liderazgo

El escándalo del llamado comedor gourmet que alimenta a empleados del Conacyt, servicio por el que, de acuerdo con una investigación del diario El Universal, se erogaron más de 15 millones de pesos y se exigieron alimentos orgánicos y alternativas veganas, le echa limón a la herida que existe entre una parte de la comunidad científica y la actual administración del organismo.

Mientras en Conacyt pueden comer salmón, carne de cerdo orgánica y tortillas libres de gluten, algunos centros de investigación como el CIATEJ, por cierto, ubicado en Jalisco, y el Inecol, en Veracruz, no pueden ni pagar la luz y tomaron medidas como trabajar sólo hasta las 5 de la tarde o prohibirles a los empleados cargar su celular. Otros como el Instituto Mora ya sufrieron recortes.

Por otro lado, no ayudó el desencuentro en los tiempos y la forma de entrega de recursos a la Sociedad Matemática Mexicana, lo que puso en juego la asistencia de la delegación mexicana a la Competencia Internacional de Matemáticas en Sudáfrica, cuyos vuelos terminaron siendo financiados por el cineasta Guillermo del Toro.

En días pasados, cerca de 2 mil científicos integrantes de distintos centros de investigación y algunas universidades, signaron una carta abierta a AMLO en inconformidad con el memorándum 3 de mayo, que exige mayores medidas de austeridad a prácticamente todos los organismos que utilizan recursos federales, entre las que se incluye despedir a personal contratado fuera de las plazas autorizadas, además de recortar viáticos y vuelos para estancias nacionales e internacionales.

Los signantes manifestaron su preocupación por que estas medidas golpeen la investigación científica y el desarrollo tecnológico del país. Pero no parece que el presidente vaya a dar marcha atrás.

Recién llegada la nueva administración del Conacyt, uno de los primeros señalamientos a Enrique Cabrera Mendoza fue que tenía contratado un servicio de chef privado y un espacio de roof garden exclusivo para los dirigentes del organismo. El comedor actual del Conacyt, con sus mesas y sillas rústicas, en contraste con la situación de los centros de investigación, es una señal de incongruencia.

La ideología política-económica de izquierda o derecha es cosa aparte a la visión científica de un gobierno. La preocupante falta de liderazgo tecnocientífico en América Latina pronostica un futuro sombrío. Ninguno de esos estados ha hecho de la ciencia su eje rector. Eso sí: en todos va en aumento el gasto en seguridad.

brenda.ramosv@gmail.com

JJ/I