En su mensaje de Navidad, el arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, exhortó a la clase política a actuar con principios éticos y vocación de servicio, al señalar que el bienestar de la ciudadanía no se limita a apoyos materiales.
Expresó que la política responde muchas veces con “el mito del bienestar, no se puede decir que, porque una persona recibe una dádiva, por útil que le sea, quiere decir que ya alcanzó su grado pleno de bienestar”.
Ante los periodistas ahí reunidos, el cardenal Robles Ortega recordó que con la política se hacen leyes, pero el peligro está en que las leyes se hagan para perpetuarse en el poder quienes las diseñan y aprueban.
De entrada, exhortó a políticos, comunicadores y periodistas a tomar conciencia de los valores de la acción política, por el bien de la sociedad, y por el bien común.
“Percibimos que la actividad política hoy parece no tener principios éticos. Es decir, no se rige por la preocupación de la integridad en su acción. No se rige ni se preocupa de la grandeza que significa servir, servir al bien común, servir a todos”.
Insistió que, ante las necesidades laborales, de vivienda, de salud y de seguridad de las personas, “la política responde con el mito del bienestar. No se puede decir que, porque una persona recibe una dádiva, por útil que le sea, no quiere decir que ya alcanzó su grado pleno de bienestar”.
Reflexionó que el mito del bienestar supone que, porque una persona tiene lo necesario para comprar un medicamento, ya alcanzó el límite más alto de su bienestar en el campo de la salud. “No admitamos, no consintamos que el servicio de la política nos haga creer que hemos alcanzado la plenitud del bienestar. Es un atrevimiento, es una burla”, recalcó.
Manifestó el cardenal que el valor más grande que nos ha aportado el misterio de la Navidad es el de la fraternidad. Y para que no sea etérea e inalcanzable, la fraternidad se vive en la libertad y en la dignidad.
Se vive también en la solidaridad, en la sensibilidad del hermano que está mi lado y que sufre. Es decir, la fraternidad es la base de los Derechos Humanos y es la base también del Bien.
Por tanto, es una contradicción estar escuchando mensajes que promuevan el odio. El odio no construye relaciones fraternales, relaciones positivas, sociales, constructivas, que resuelven; el odio no resuelve, el odio agrava.
Reiteró que una de las desigualdades es decir: “Yo dicto quiénes son buenos y quiénes son malos. Quiénes están positivamente apoyando y quiénes se oponen. Esa también es una clase de desigualdad que no podemos consentir que se promueva”.
Subrayó, por último, que “tenemos que anunciar que la verdadera fraternidad se construye en la libertad, en la igualdad, en la dignidad, en los derechos humanos reconocidos y respetados y en el bien común, en el bien de todos. Concluyó deseando una Feliz Navidad a cada una, a cada uno, y a todas las familias de Jalisco.
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