El informe de rendición de cuentas presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum el 31 de mayo de 2026 ofrece una radiografía de las prioridades discursivas de su administración.
Aunque el acto tuvo como propósito informar sobre los avances alcanzados a dos años del triunfo electoral que llevó a Morena a la Presidencia, el énfasis principal recayó en la soberanía nacional, la defensa del proyecto de la cuarta transformación, la economía, los programas sociales universales y la seguridad pública. Dentro de ese marco, los temas de mujeres, niñez y adolescencia estuvieron presentes, pero ocuparon un espacio secundario frente a las grandes narrativas políticas y económicas de la administración federal.
La referencia más importante a las mujeres apareció al inicio del mensaje, cuando Sheinbaum recordó que su triunfo representó la primera ocasión en que una mujer llegó a la Presidencia de la República. Sin embargo, más allá de esta reivindicación histórica, la rendición de cuentas dedicó relativamente poco espacio a acciones específicas orientadas a la igualdad de género, la erradicación de la violencia contra las mujeres o el fortalecimiento de sus derechos.
El principal programa mencionado fue la Pensión Mujeres Bienestar, dirigida a mujeres de 60 a 64 años, la cual ha sido presentada por el Ejecutivo como un reconocimiento al trabajo de cuidados no remunerado realizado históricamente por millones de mexicanas.
Resulta llamativo que el mensaje no anunciara nuevas estrategias para enfrentar la violencia de género ni profundizara en las acciones de la Secretaría de las Mujeres. Esta omisión adquiere mayor relevancia porque el acto se realizó en un contexto en el que persistían cuestionamientos públicos sobre la conducción de la política nacional de igualdad y sobre la capacidad institucional para consolidar una estrategia feminista de Estado.
La niñez y la adolescencia aparecieron principalmente asociadas al sistema de bienestar. La presidenta destacó que los estudiantes de secundaria pública reciben la Beca Universal Rita Cetina y subrayó la ampliación de apoyos destinados a la educación básica. Estas referencias muestran que la administración considera la educación y las transferencias económicas como instrumentos centrales para mejorar las condiciones de vida de niñas, niños y adolescentes, especialmente en los sectores de menores ingresos.
La exposición dedicó escasa atención a problemáticas específicas como la violencia contra niñas, niños y adolescentes, el rezago educativo, la salud mental juvenil, el embarazo adolescente, la explotación laboral infantil y los mecanismos de protección integral de derechos. Estos asuntos estuvieron prácticamente ausentes de la intervención presidencial. Esta situación revela una lógica gubernamental en la que la infancia y la adolescencia aparecen fundamentalmente como beneficiarias de programas universales y no como sujetos de políticas diferenciadas que respondan a sus necesidades particulares.
Aunque las mujeres, niñas, niños y adolescentes fueron mencionados en distintos momentos de la rendición de cuentas, la observación del contenido permite identificar que su visibilidad fue considerablemente menor que la otorgada a la economía, la soberanía nacional, los programas sociales universales y la seguridad pública. Esta distribución temática sugiere que dichos asuntos ocuparon una posición secundaria dentro de los ejes centrales del mensaje de la mandataria.
La paradoja es evidente. El primer gobierno encabezado por una mujer en la historia de México reivindica constantemente la dimensión histórica de la representación femenina y la ampliación de derechos sociales para los sectores más vulnerables. Sin embargo, en uno de sus principales ejercicios de rendición de cuentas, las agendas específicas de género, niñez y adolescencia ocupan un lugar marginal respecto de los grandes temas nacionales.
*Doctora en Derecho
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