Para conmemorar el Día Internacional del Periodista, en el Centro Universitario de Guadalajara (CUGDL) de la UdeG, la Licenciatura en Comunicación Digital y Periodismo, que coordina la maestra Wendy Aceves, realizó diversas actividades para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestra profesión. Entre ellas, una cápsula del tiempo para preservar la memoria del periodismo actual y que será abierta en el año 2036. Ahí depositamos, entre otros artículos, un manifiesto de predicciones sobre cómo se enseñará y ejercerá el periodismo en 2036.
En México, la enseñanza formal del oficio comenzó en 1948 con la Escuela Carlos Septién García, seguida por la UNAM en 1951. En la UdeG fue hasta 2005 y en 2015 nació la Licenciatura en Periodismo Digital. Ambas carreras se unificaron en 2025 para crear la Licenciatura en Comunicación Digital y Periodismo, con el CUGDL como campus pionero y líder en matrícula.
Los informes y reportes académicos adelantan un horizonte tecnológico fascinante, pero también desafiante. Se augura la consolidación de redes 6G, noticieros inmersivos y la inteligencia artificial será capaz de presentar las noticias en objetos tan cotidianos como un refrigerador o el espejo del baño. El “paradigma cero clics” en su máxima expresión, donde la información llegará al usuario antes de que este la busque, apoyada en realidad extendida y avatares sintéticos y un férreo control de la información por parte de los grandes conglomerados tecnológicos.
Ante esto, surge una pregunta central: ¿Qué rol jugará el periodista en el futuro? Tanto en el manifiesto, como en la Carta al Futuro que redactaron los estudiantes Sara Diaz Rico, Erika Adriana González Cisneros, Michelle Ruiz Bustos, Edmundo Josué Sengua Uribe y Felipe Zetina Ortiz el periodista no competirá con la máquina en velocidad, sería imposible ganar esa carrera, más bien actuará como su auditor, convirtiéndose en garante de ética, empatía y verdad.
Y aunque la enseñanza universitaria deberá inclinarse hacia la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), la ciencia de datos, la ética algorítmica y el análisis forense para detectar clonaciones y manipulaciones digitales, nuestra mayor fortaleza seguirá siendo el trabajo de campo, el contacto directo con las personas y la sensibilidad hacia la realidad y las víctimas.
Así lo entienden y lo asumen nuestras y nuestros alumnos, que depositaron, algunos con lágrimas en los ojos, diversos objetos, con la fe en que nuestro oficio resurgirá triunfante. Esta cápsula, me pareció una acción poética, pues el periodismo, en cierto modo, es una forma de congelar el tiempo, pero, sobre todo, me emocionó profundamente escuchar a las y los jóvenes expresarse con tantas ilusiones, esperanzas y convicción de hacer ese buen periodismo que algunos de mi generación no logramos conseguir.
Por más acelerado que sea el cambio tecnológico, el corazón del oficio seguirá latiendo con fuerza y con los futuros periodistas estará en buenas manos. Porque una máquina no tiene corazón. No tiene alma. Y tampoco sueña en un futuro mejor. Mientras que las y los buenos reporteros sí, porque como decía el legendario Kapuscinski: para ser buen periodista hay que ser buena persona.
*Investigador de la Maestría en Periodismo en la UdeG
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