INICIO > OPINION
A-  | A  | A+

Tres años más uno: la administración del país

Faltan tres años de gobierno y de momento no se ve en el horizonte alguna modificación importante en relación con las políticas públicas que, en principio, se deberían haber establecido para definir una estrategia de administración pública. 

Se trata de tres años efectivos de administración y posteriormente, lo que representaría el cuarto año, ese será, de acuerdo con lo que se observa en estos momentos, un año electoral y, si no hay cambios, que parece que no los habrá, podríamos evidenciar un regreso a los escenarios de la novela de Luis Spota, Palabras Mayores, es decir, el año del tapado y, como bien lo saben todos los presidentes, el año de la soledad. 

La reactivación de la economía ha constituido un delicado e importante tema cuya atención se ha postergado de manera indefinida. La caída de 12 puntos del PIB en 2019 y sostenida en este año no ha significado una atención fundamental por parte de las autoridades mexicanas de dirección económica. Un aislamiento internacional pero con una incrustación en el sistema de producción norteamericana, generada por el presidente Trump, a partir de diferentes denostaciones y amenazas, constituye la única línea de trabajo que se evidenció con la reactivación, en nuestro país, de las líneas de producción asociadas entre Estados Unidos y México como forma de reactivación de la economía norteamericana. En el vecino país tomaron la decisión de reabrir algunas zonas, después del confinamiento planetario a causa del Covid-19 y, a pesar de encontrarnos en nuestro país en fase de semáforo rojo, las áreas que se reactivaron fueron las que dispuso el gobierno norteamericano. 

El consumo y la inversión han experimentado importantes contracciones que, al año de esta administración, constituyó una de las diferencias de estrategia para uno y de opinión para otro y, se aceleró la renuncia de Carlos Urzúa, primer secretario de Hacienda de la administración lopezobradorista. De acuerdo con datos del Inegi, el consumo cayó en mayo 23.5 por ciento a tasa anual. La inversión extranjera directa tuvo un desplome de 9.9 por ciento. Por su parte, la tasa de desempleo en nuestro país, según cálculos de estudios de la Organización Internacional del Trabajo, podría alcanzar 11.7 por ciento. 

Los efectos de la pandemia tienen un peso incuestionable, sin embargo, las estrategias para enfrentarlo no han tenido la contundencia y menos la efectividad que se requiere para el ámbito de la recuperación de la economía. El presupuesto 2021 así lo evidencia, y lo que se destaca del mismo es un sostenimiento en el apoyo social que constituye una línea de trabajo asistencialista que resulta importante y encomiable. Sin embargo, en el campo de la activación de la economía, la visión resulta poderosamente estrecha. 

La crisis que se comienza a presentar a raíz de la drástica disminución de ingresos por petróleo, deja al descubierto que, de seguir intentando las políticas echeverristas y lopezportillistas como inspiración para la conducción de la economía, planteará desencuentros importantes ante la falta de inyección de recursos que requiere el aparato productivo del país, clave para la obtención de recursos que posteriormente se distribuyan a la administración pública del país. 

Los expedientes abiertos de la economía no constituyen factores súbitos de atención con declaraciones, no lo fue en Tabasco con las inundaciones y tampoco en la economía del país, cuyos resultados no son de coyuntura sino de mediano y largo plazo en la proyección industrial y comercial, así como con la captación de inversión extranjera. La gran disyuntiva es desarrollar la administración pública del país o seguir con el proselitismo partidista para la obtención de votos. 

armando.zacarias@csh.udg.mx

jl/I