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Caza vs Casa de cocodrilos

Hace unos días la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco (Semadet) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del país (Semarnat), señalaron las dificultades y los retos que implica reubicar a cocodrilos en Puerto Vallarta, presionados por el crecimiento de la infraestructura turística en esta costa paradisíaca.

Queda claro, tanto por las autoridades ambientales de Jalisco como del país, que no es fácil reubicar a estos animales que han habitado la zona por mucho tiempo y además que suelen regresar a sus territorios y pelear por el dominio de sus sitios.

El pasado 27 de agosto se dio a conocer el éxito de la comunidad oaxaqueña La Ventanilla, que pasó de la caza de cocodrilos a la coexistencia con ellos. Los pobladores señalan que estos animales vivos generan educación, conocimiento del lugar y sostenimiento por el ecoturismo que llega a admirarlos. Además, reconocen que mantienen saludables a ríos, esteros y manglares. En veinticinco años, La Ventanilla ha aprendido a monitorear el número, el estado de salud que guardan, a proteger sus zonas de anidación y a entender su comportamiento, por lo que concientizan a los turistas para evitar ataques.

En Puerto Vallarta, los cocodrilos se mueven a través de corredores biológicos en la costa. Estos son conectores sumamente importantes para la calidad de vida de las especies silvestres, por lo que constituyen sitios muy valorados en los sistemas más avanzados de conservación de especies. Esto hace más difícil “demarcar” o restringir zonas de protección para la conservación de los cocodrilos en la costa jalisciense.

Cabe señalar que los manglares, casa natural de los cocodrilos, son ecosistemas vulnerables al cambio climático y a las presiones inmobiliarias, desmontes irregulares y por actividades intensivas de acuacultura y agricultura. De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad, (Conabio) México, el cuarto país con más manglares en el mundo, ha perdido más de 27mil hectáreas sólo en cinco años.

En agosto pasado, la Conabio señaló que Jalisco perdió 72 por ciento de sus manglares en 55 años. Esto es, quedan sólo 2 mil 297 hectáreas de estos ecosistemas jaliscienses como casa de los cocodrilos.

Los sitios donde se han concentrado los incidentes de interacciones negativas con los cocodrilos y ataques a personas se localizan en Puerto Vallarta, en los límites con Nayarit. La perturbación y fragmentación de los ecosistemas costeros por la presión inmobiliaria provoca que estos animales naden a otras zonas y causen ataques. Aunque, de acuerdo con datos de la Universidad de Guadalajara, el 99 por ciento de estos ataques se debe a que las personas invaden, nadan o realizan actividades de pesca vespertina o nocturna en el núcleo de los sitios de los cocodrilos.

Eso hace pensar que ni los lugareños ni los turistas han labrado una educación, conocimiento y cuidado de este territorio y de sus habitantes no humanos.

Quizá a quienes deban remover y limitar las autoridades estatales y nacionales sea a los desarrolladores inmobiliarios que invaden la casa milenaria de los cocodrilos.

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jl/I

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