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Primavera negra

Después del Grito de la Independencia hemos pegado otros gritos por la displicencia con que las autoridades atienden los asuntos relacionados con la inseguridad, la violencia creciente y los homicidios, asuntos que al final encontramos relacionados con el tema de las desapariciones. 

En el ámbito nacional, la liberación de otros 24 implicados en el caso Ayotzinapa –que a la fecha suman 77, de 142 personas que fueron privadas de su libertad– propició que el Ejecutivo presentara una queja formal, tanto al Poder Judicial como a la fiscalía. ¿Con qué justificación se libera a presuntos implicados en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa? 

En su momento la fiscalía realizó investigación con muchas irregularidades, y hoy no existe una fiscalía independiente que investigue a jueces e integrantes del gobierno implicados en el caso. 

Después de cinco años en que los gobiernos de Guerrero y del país hicieron como que atendían el caso, hoy después de reunirse con los padres y abogados de las familias de desaparecidos, integrantes de organizaciones sociales, la CNDH ha llegado a establecer acuerdos que dan esperanza. Entre los compromisos destacan: garantizar el legítimo derecho de acceso a la justicia y la exigencia de que la fiscalía revise todo el procedimiento, hasta agotar los recursos. 

En Jalisco día a día los noticieros informan de nuevos cuerpos encontrados en fosas clandestinas, en patios de casas o fincas abandonadas, un día en Tlajomulco o en El Salto, la semana siguiente en predios de Tlaquepaque o Guadalajara, pero el mayor escándalo reciente es que se han encontrado 29 cuerpos desmembrados y empacados a pedazos, en bolsas negras dentro del territorio zapopano. Nada menos que en nuestra más preciada joya metropolitana: el bosque La Primavera. ¡Sí, nuestro bosque! De ser el lugar de los paseos familiares, de esparcimiento y diversión se ha convertido en cementerio clandestino de 138 desaparecidos, en lo que va de la administración de Alfaro. 

La inseguridad sigue como el primer problema que preocupa a los ciudadanos y nos provoca miedo para salir a la calle, desasosiego que nos impide vivir en paz, nos quita la calma para trabajar y la tranquilidad para pasear por las calles de nuestra ciudad o salir de noche con amigos y hasta de ir a un día de campo, por el pánico que da encontrarnos con bolsas negras, llenas de pedazos de cuerpos en descomposición. 

Decimos con entusiasmo que los jóvenes son el futuro de nuestro país, pero justo hoy son el blanco de delincuentes, lo mismo para forzarlos a cometer delitos, para reprimirlos o desaparecerlos sin motivo aparente. No podemos seguir contando cuerpos que es imposible identificar, en bolsas negras o pasear tráileres con cadáveres, porque no hay espacio ni capacidad para identificarlos y tratarlos como se debe. 

Más que sortear las crisis de inseguridad con declaraciones y promesas, nuestros gobiernos federal, estatal y municipales, deben tomar la iniciativa para marcar pautas de prevención, políticas efectivas para cuidar a nuestros jóvenes en el presente y que vayan a la raíz de los problemas que generan violencia. Los gobiernos deben entender que no basta con promover el deporte; es necesario que los jóvenes tengan mejores oportunidades para estudiar, emplearse y ganar un salario digno. Las policías deben coordinarse y reforzar acciones preventivas frente a los comportamientos delictivos y así generar confianza para que los ciudadanos nos sumemos a sus propuestas.

jjeosoriog@gmail.com