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En Entendimiento Bicentenario

El Entendimiento Bicentenario que se firmará en pocas semanas entre Estados Unidos y México pone de relieve algunos puntos en los que vale la pena reflexionar. 

La administración pública y los periodos electorales tienen a lo largo de las gestiones diferentes puntos de encuentro. Las necesidades vitales de intervención de gobierno y administración encuentran intersecciones profundas en la proyección electoral, y la consecuencia es la trasformación de diferentes calendarios de administración, cambiados por la necesidad de adaptación de narrativas que se conectarán en momentos futuros; ciertamente, de la administración, pero no del presente que, paradójicamente, nuestro presente constituyó un futuro en la perspectiva de otros momentos y que se cambia en un tránsito insondable en el inevitable calendario político de proyección de futuro. 

La semana pasada se selló un nuevo acuerdo de cooperación en materia de seguridad entre nuestro país y los Estados Unidos. El nuevo proyecto se trabajará arduamente en las próximas semanas para definir la conclusión de un plan en el que los dos países se comprometerán puntualmente en trabajos bilaterales. Los propósitos son la protección de la población del impacto del consumo de drogas, la prevención de la delincuencia transfronteriza y el desmantelamiento de las redes criminales, así como también se buscará mitigar y reducir al mínimo posible, la violencia y los asesinatos. 

En este tema de seguridad estratégica continental no se aborda de forma alguna una de las crisis de nuestros tiempos como lo es la migración. Sin embargo, parece que formará parte de otro momento de negociaciones dentro del ritmo electoral de los Estados Unidos, que tendrá elecciones en 2024, al igual que en México, y que apuntala las bases de la proyección de estrategias de contención migratoria, exigidas por la sociedad norteamericana y que ahora se convierten en presión para el gobierno mexicano. 

El nuevo proyecto llevará por nombre: Entendimiento Bicentenario, que dejará sin efecto el anterior acuerdo del Plan Mérida, y básicamente habrá matices entre uno y otro, pero definitivamente de temáticas similares. Como parte del Entendimiento Bicentenario, las administraciones de los presidentes de México y Estados Unidos deberán presentar un plan el próximo 1 de diciembre, en el que especificarán las acciones de los gobiernos para los próximos tres años. 

Poco a poco las líneas de acción de la vicepresidente de Estados Unidos, Kamala Harris, se presentan como elementos de fuerza en la administración de Joe Biden. Por su parte, la modificación sustancial de actitud del gobierno mexicano también ha comenzado a modularse de acuerdo con la perspectiva internacional de la que se alejó en el primer tramo de la presente administración. El secretario de Relaciones Exteriores de nuestro país enfatizó el principio de respeto de las autonomías ante una delegación compuesta por secretario de Estado, el secretario de Seguridad Nacional y el fiscal general de los Estados Unidos. 

Una de las premisas de este proyecto es que, como lo dijeron: “La delincuencia organizada transnacional ha cobrado demasiadas vidas en nuestros países. Por tal motivo, ambos países reconocemos que tenemos la responsabilidad de trabajar juntos para lograr nuestros objetivos compartidos de seguridad y paz”, señalaron las delegaciones. 

Entramos, pues, a una zona de atracción, nuevamente, de calendarios electorales norteamericanos, y seguimos sin fortalecer las políticas de seguridad propias con nuestras prioridades y calendarios generados de nuestra dimensión estratégica de contención de este tema. 

armando.zacarias@csh.udg.mx

jl/I