loader

Reconciliarse como decisión 

La herida paterna es indeleble.

Todos la cargamos, yo creo. Dice Josefina Licitra en 'Crac', una novela autobiográfica con la que acaba de ser anunciada como la ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz de literatura escrita por mujeres que entrega anualmente la FIL, que hay demasiados libros acerca del suceso que implica entender a nuestro padre. Contarlo. Separarse de la relación para confesarse la a los otros y las otras.

Casi todos los libros del tipo abordan el asunto cuando ya ha sido demasiado tarde y cuando la enfermedad, incluso la muerte, un suceso tremendo que lo cambia todo, pone en perspectiva esa relación inevitable y crucial. 

En el caso de la autora argentina, el libro trata sobre su padre en un momento en el que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que se vieron, sobre sus inmensos silencios, sobre cómo se abrió la grieta. Está abierta mientras leemos.

Contado en primera persona y partiendo en el tiempo medio de toda la situación, Licitra aborda el exilio de su padre de Argentina a España causando una separación insondable entre la familia desde la infancia de la autora.

Durante la primera parte del libro, la autora intenta abordarlo desde la madurez de la adultez y a través incluso de su propia maternidad: habla de la militancia política de su padre, de sus decisiones, de los afectos y la ternura que recuerda. Sin embargo, como ocurre a menudo con ese tipo de cicatrices, hay también una transparencia inmensa con respecto al dolor que implica, a pesar de la terapia, a pesar de todas las otras relaciones en la vida de una persona, que el padre no la mire, no la quiera, no la determine, duele.

Durante la trama del libro, la autora se enfrenta a la imposibilidad de entender que su padre haya decidido un día dejar de hablarle, romper los puentes que unían precariamente una relación de por sí dividida por la distancia y la amenaza política.

Este libro en ese sentido es un testimonio autobiográfico y también una forma de trabajo para entender el dolor mientras ocurre.

Mientras el lector se adentra en esa vida familiar, Licitra se rompe el pie en su clase de baile y, también se entera de que su padre volverá a la Argentina, donde ella vive y deberá confrontarse al dilema de querer verlo y que él no quiera reconciliarse o a que él quiera reconciliarse cuando ella quizá no se sienta lista para hacerlo.

Finalmente el libro se confronta con dos posibilidades en la historia trágica de la dictadura en Argentina: las separaciones que no terminaron en el exterminio y muerte del señor Licitra, pero que cuartearon para siempre la historia de las familias victimizadas con tanto horror de todas maneras, y en segundo lugar la importancia y la dificultad de articular esas heridas a través de la escritura para que todos las vean, para que sea visible para todos, no porque no se hayan contado en general las historias de todas las personas afectadas por ese hecho histórico de cruel violencia, sino para que las cuentas de consecuencias en tantas familias sean de alguna forma honradas ¿no es nombrarlas una forma de repararlas?

La historia de la autora es en ese sentido el recuento de una decisión que implica elegir y seguir eligiendo nombrar el trauma que une y transforma las relaciones, y, además, preguntarse si a pesar del dolor, el tiempo que pasa inclemente y la desidia, se debe o no actuar al respecto: tomar el primer paso, estar a pesar de todo. Reconciliarse.

El libro es publicado por Seix Barral. Su presentación será uno de los eventos estelares de la próxima edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

[email protected]

jl/I

Lo más relevante

Te recomendamos

Artículos de interés

Buscarán detectar a tiempo males crónicos
Piden adaptar servicios a necesidades de ancianos
‘Apalabrados’, 16 mil mdp del presupuesto 2027