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Desinformación

Mientras científicos y médicos trabajan de sol a sol en búsqueda de contener esta crisis, otros hacen lo posible para frenar la otra pandemia que acompaña al Covid-19: la desinformación. Gobiernos, medios de comunicación y las grandes empresas de la tecnología están tomando medidas drásticas para evitar que se propaguen mitos sobre la naturaleza del virus y el comportamiento de la epidemia.

Amazon por su parte, ha removido cerca de un millón de productos que se anuncian como curas milagrosas de la enfermedad. Pero el esfuerzo más importante está en las principales redes sociales como Facebook, YouTube y Twitter, quizás con excepción de WhatsApp, aunque su categoría como red social es aún debatible.

Desde principios de este mes, YouTube decidió desmonetizar todos los videos que hablen acerca del coronavirus (es decir, impedir que este tipo de videos generen ingresos a través de anuncios publicitarios), con ciertas excepciones. Aunque el argumento principal sea dar preponderancia a la información oficial y a los medios de comunicación tradicionales, otra de las razones detrás de esa medida es que las marcas no quieren que sus productos se anuncien en contenidos relacionados con la pandemia.

Otra de las medidas empleadas por la compañía de videos fue modificar su algoritmo para que promueva principalmente información de medios de comunicación conocidos cada vez que alguien escribe la palabra coronavirus. Lo anterior es una forma de disminuir el tráfico hacia los teóricos conspiranoicos que han empezado a decir que el coronavirus es parte de una guerra biológica o que fue provocado por el avance de la red de telefonía y datos 5G, al igual que información sobre supuestas curas no confirmadas científicamente.

Por su parte, Facebook se está encargando de borrar publicaciones similares y al igual que Twitter, recomienda ligas que nos llevan hacia información oficial.

El debate sobre los límites de la libertad de expresión nos obliga una vez más a observar las políticas de estas plataformas. En el caso del Covid-19, es más fácil llegar a un consenso que en otras circunstancias como un proceso electoral. En contextos ordinarios y extraordinarios, ¿qué debemos esperar de ellas en su vigilancia para controlar la desinformación?

brenda.ramosv@gmail.com

jl/I