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Pandemia ayuda a la Panamericana

El pretexto de recuperar la inversión que hicieron los institutos de Pensiones del Estado (Ipejal) y Jalisciense de la Vivienda (Ijalvi) en la Villa Panamericana se diluyó con el último acuerdo alcanzado entre estos dos organismos y la empresa que se quedaría con los departamentos. Al final, el pago quedó sujeto a diferentes circunstancias en las que los particulares no corren riesgos. 

Después de que El Diario NTR Guadalajara diera a conocer en agosto del año pasado que la actual administración estatal, que encabeza el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, había reactivado el proyecto de la Villa Panamericana para que el inmueble sea utilizado como vivienda, el mandatario afirmó que se buscaba “recuperar la inversión de los trabajadores”, refiriéndose a los 340 millones de pesos que el Ipejal invirtió en el proyecto, los cuales salieron de los fondos de pensiones de los burócratas en la entidad. 

En el primer contrato con la empresa Green Life Capital, un consorcio que se constituyó para quedarse con el complejo habitacional, en el que participan los propietarios de Grupo Corey, empresa que aportó el terreno para la construcción de la Villa Panamericana, es decir, socio original de Ipejal e Ijalvi, se estableció que se pagaría a estas dos instituciones mil 500 millones de pesos por sus derechos sobre el inmueble. 

Los pagos empezarían a realizarse a finales de agosto de 2019, de los cuales 495 millones de pesos serían para el Ipejal y mil 5 millones de pesos para el Ijalvi, que aportó para la construcción de la Villa 860 millones de pesos. 

Para entregar los mil 500 millones de pesos se fijó un plazo de cuatro años, que concluiría en 2023. Aunque también en esa ocasión se condicionó una parte del pago a la venta de departamentos, se estableció un momento para que Ipejal e Ijalvi recuperaran su inversión. 

Esto no sucede en el nuevo convenio. En primer lugar, se fijó el pago de un anticipo de 200 millones de pesos, pero que no pagaría la empresa Green Life Capital, sino que se diseñó un esquema para revivir el fideicomiso al cual se incorporarían nuevos socios para aumentar el capital. Pero tampoco de ahí se obtendrían los 200 millones, pues el fideicomiso sólo sería el respaldo para conseguir un crédito por ese monto. 

La obtención del crédito no es la única condición de Green Life para pagar a Ijalvi y a Ipejal, también lo es que el Ayuntamiento de Zapopan les entregue la habitabilidad. Aunque el presidente municipal Pablo Lemus no se ha pronunciado recientemente al respecto, ya anteriormente aseguró que no entregará esa autorización. Sin embargo, si busca algún cargo de elección popular el próximo año, ya le queda poco tiempo en la alcaldía. 

Otro señalamiento del gobernador es que Ipejal e Ijalvi recuperarían su dinero con “utilidades”. Esto también es mentira, pues la inflación acumulada, al menos desde que las villas comenzaron a utilizarse en los Juegos Panamericanos de 2011 a la fecha es de 42.27 por ciento, por lo que ni siquiera obtendrían esa actualización. 

Todo lo anterior, sin contar que no se han informado las acciones que la empresa ha emprendido para subsanar las exigencias que los planes de desarrollo plantean, sobre el uso de suelo. Es decir, cuáles son los predios que se anexarán al inmueble principal para alcanzar el número de hectáreas que se requieren. 

También están pendientes las respuestas ante los señalamientos que especialistas ambientales han hecho sobre el impacto que tendrá en El Bajío el uso de la Villa Panamericana como vivienda, en virtud de la importancia de esta zona de recarga para la cuenca de Atemajac. 

En general, el silencio en torno a este proyecto ha encontrado un ambiente ideal en la pandemia, que para este caso también vino como anillo al dedo. 

soniassi@gmail.com

jl/I