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Las escuelas de asimilación en Canadá

En las últimas semanas han sido derrumbadas las estatuas de la reina Isabel y de la reina Victoria en Canadá e incendiadas seis iglesias, tanto católicas como de otras denominaciones, como protesta contra las escuelas e internados de asimilación e integración para los indígenas en Canadá. 

Las escuelas de asimilación fueron un proyecto y creación del gobierno de Canadá, y funcionaron de 1863 a 1998. Fueron invitadas asociaciones religiosas para su operación y funcionamiento con la finalidad de integrar al mundo indígena a la cultura europea dominante de esa época. 

Esta creación y proyecto del gobierno canadiense, lo ignora y niega el actual primer ministro y culpa a las iglesias. En esas escuelas, que llegaron a ser 130, se educaron alrededor de 150 mil niños y niñas, donde 60 por ciento fueron administradas por la Iglesia católica y otras denominaciones religiosas. 

Llama la atención el discurso de Trudeau, en el que omite la responsabilidad del gobierno canadiense, al señalar sólo a las iglesias como las culpables. 

Señaló: “La verdad está en el centro de la comprensión de nuestro pasado y la prevención de mayores daños en el futuro”, dijo el primer ministro, y resaltó la necesidad de “tener la verdad” antes de que se pueda comenzar a “hablar de justicia, sanación y reconciliación”. 

En Winnipeg, una multitud aplaudió la caída de la estatua de la reina Victoria frente a la legislatura provincial de Manitoba. Los manifestantes patearon la estatua derribada y bailaron alrededor de ella. El pedestal y la estatua fueron cubiertos con marcas de manos de pintura roja. 

En su mensaje del Día de Canadá, Trudeau dijo que los descubrimientos de los restos de los menores de las antiguas escuelas “nos han impulsado, con razón, a reflexionar sobre los fracasos históricos de nuestro país”. Las injusticias siguen existiendo para los pueblos indígenas y muchos otros en Canadá. 

Se calcula que más de 4 mil menores murieron durante su estancia en los internados a lo largo de varias décadas. 

Los medios de comunicación y la opinión pública califican estos hechos como genocidio cultural, lo que en esa época los canadienses y su gobierno hicieron lo que consideraban “políticamente correcto” al reeducar a los niños en la cultura europea. 

Se esperaba que los niños aprendieran a asimilarse a la cultura europea mientras abandonaban la propia espiritualidad y cultura, en opinión de los dirigentes de los movimientos sociales actuales. 

Sin duda que esta situación plantea todo un problema ético. Se está juzgando con los criterios actuales situaciones de mediados del siglo 19, ignorando el contexto histórico. Hay un adagio latino que expresa “vide tempora et concordavit jura” que significa “distingue los tiempos y concordarás el derecho”. 

El siguiente párrafo enuncia lo expresado: “Durante décadas, miles de niños fueron separados de sus familias y colocados en escuelas residenciales, donde tuvieron que aprender las tradiciones de los colonialistas europeos para olvidar su propia cultura”. 

Es posible que, dentro de 100 años, ante la falta de niños, habrá quien condene esta época por el tema del aborto, y que la ideología de género causó la catástrofe. Lo que hoy es “políticamente correcto” será analizado con otras perspectivas. 

Habitualmente se cae en el clásico error de juzgar la historia con la mirada y el pensamiento actual. Este pensamiento es sobre todo simplista. Todo el mundo es absolutamente libre de pensar lo que quiera sobre un momento histórico o un acto determinado, pero juzgar a la ligera sobre actos producidos décadas, siglos o milenios atrás debe estar acompañado de una mirada crítica y cercana al momento del que se pretende opinar. 

Sólo el estudio pormenorizado y la comprensión del momento que se pretende analizar nos conducen al verdadero análisis crítico y válido. 

ocanoazul@live.com.mx 

JB