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Guerra fría

La conquista por el control del 5G, más rápida y más poderosa que su antecesora, ha desatado lo que algunos llaman la guerra fría tecnológica entre Estados Unidos y China.

Sin embargo, hay muchas diferencias con respecto al enfrentamiento entre el bloque occidental y el liderado por la Unión Soviética. El papel de otros actores es confuso: la Unión Europea no está tan convencida esta vez de hacer equipo con el gobierno de EU y, por el contrario, la relación de Estados Unidos con Rusia parece ser mucho más cercana. ¿Quiénes son los aliados y quiénes son los enemigos?

Aunque en teoría China tiene un gobierno comunista, la economía en mayor crecimiento del mundo es mejor descrita como capitalismo de estado. Entonces, ¿cuál es el trasfondo ideológico en esta nueva guerra?

En esta lucha, las innovaciones no provienen de los laboratorios secretos de los gobiernos, sino que el rostro público de las batallas está encabezado por consorcios privados, que no hacen más que revelar la estrecha relación que los gigantes tecnológicos siempre han tenido con el estado. Bienvenidos a una guerra posmoderna.

El momento cero ocurrió este domingo, cuando Google anunció la ruptura de sus relaciones comerciales con Huawei, que, entre otras cosas, es uno de los fabricantes más populares de teléfonos inteligentes en todo el mundo.

Google hizo el anuncio en acato a la prohibición que el gobierno de EU. Poco después, los fabricantes de chips Intel, Qualcomm y otros que surten componentes para Huawei se sumaron al boicot.

Aunque por el momento no se prevén afectaciones, en algunos meses la medida podría empezar a generar consecuencias: los teléfonos Huawei en todo el mundo ya no recibirían las actualizaciones y Gmail, YouTube o Maps dejarían de funcionar o presentarían fallos. Huawei es, coincidentemente, la empresa con mayor avance en el mundo en el desarrollo del 5G.

Pese a ello, Huawei presentó ayer un nuevo modelo de smartphone a través de su submarca Honor, el 20 Pro, lo que sugiere que podría tener un plan b en marcha. Desde hace muchos años, China ha restringido el ingreso de compañías como Google o Facebook, construyendo lo que muchos llaman “otro Internet”. Precisamente, esta guerra derrumba esa idea del Internet como un territorio sin fronteras y sin banderas. Está claro que la web tiene dueños y responde a lógicas geopolíticas.

Por ahora, la guerra fría tecnológica se está librando desde el mercado. ¿Será que ahí terminará?

brenda.ramosv@gmail.com

JJ/I