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El Día D y la complicada relación de Trump con los militares

(Foto: Especial)

NUEVA YORK. Líderes de todo el mundo se reunirán la semana que viene en las playas de Normandía para conmemorar el 75to aniversario del desembarco aliado en Francia. Es generalmente un sentido tributo a la alianza que combatió a los nazis y al sacrificio de sus soldados, y un llamado a la unidad que pasa por encima de las escaramuzas políticas.

Eso es lo que preocupa a mucha gente que teme lo que pueda hacer Donald Trump. El presidente estadounidense se ha mostrado repetidamente dispuesto a inyectar una retórica nacionalista y pronunciamientos partidistas en eventos que otrora estaban destinado a fomentar la unidad. Para Trump, no hay medias tintas en la política, ni puede dejar a un lado sus banderas políticas al hablar de los militares o de asuntos de seguridad nacional.

El mandatario, que no sirvió en las Fuerzas Armadas antes de ser su comandante en jefe, se ha peleado con familiares de soldados condecorados, criticado a rivales políticos desde el extranjero y se ha burlado del senador John McCain, un prisionero de guerra, por haber sido capturado por el enemigo. La antipatía por el finado senador es tal que la Casa Blanca pidió esta semana a la Armada que mantuviese su nave USS McCain fuera de la vista de Trump durante un reciente viaje a Japón.

Es un patrón que seguramente estará bajo la lupa en los próximos días, en que Trump viajará a Francia para participar en ceremonias a las que también concurrirá la presidente de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, una demócrata que él describió como “la loca de Nancy” y que resiste las presiones de su partido para hacerle un juicio político al presidente.

“Es lamentable que tengamos que preocuparnos de que esta conmemoración histórica sea politizada, pero este es el clima que ha generado, la realidad que vivimos”, expresó Paul Rieckhoff, fundador y ex director de la organización Veteranos de Estados Unidos de Afganistán. “Tenemos que enviar a nuestro presidente. Vas con el presidente que tenemos y este es el presidente con el que tenemos que ir. Debemos contener la respiración en eventos como este”.

Más de 9 mil estadounidenses fallecieron durante el desembarco del Día D, un episodio que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial, poniendo en marcha el avance aliado que expulsó a los nazis de Francia y eventualmente del resto de los países ocupados. Desde un peñasco se observan hileras de cruces blancas y estrellas de David que se extienden hacia el horizonte y reflejan los sacrificios hechos ese día.

El presidente ya se perdió otra ceremonia militar importante.

En noviembre, también en Francia, Trump desistió a último momento de participar en el 100mo aniversario del fin de la Primera Guerra Mundial en el cementerio de Aisne-Marne. La Casa Blanca dijo que el helicóptero del mandatario no pudo llegar al lugar por mal tiempo. No explicó qué le impidió a Trump cubrir en auto una distancia de 80 kilómetros (50 millas). Su ausencia no cayó bien entre muchos veteranos de guerra.

Trump responsabilizó al servicio secreto y al día siguiente fue a otro cementerio en las afueras de París.

En estos días la Casa Blanca le pidió a la Armada que mantuviese un barco que lleva el nombre de McCain fuera de la vista de Trump. El presidente negó haber estado al tanto de la solicitud y dijo que, en todo caso, había sido un gesto “bien intencionado” porque es sabido que McCain no le caía nada bien.

Algunos veteranos exhortaron a Trump a que no mezcle la política con su presentación en Normandía.

“En situaciones como estas, es mejor que el presidente Trump se enfoque en su visión positiva de reformar el Departamento de Asuntos de los Veteranos y en promover una política exterior más moderada”, manifestó Dan Caldwell, asesor de la agrupación conservadora Concerned Veterans for America.

Numerosos presidentes han destacado la fuerza y el patriotismo de las Fuerzas Armadas. Pero la relación de Trump con esas fuerzas, y con las familias de los soldados, ha sido por momentos tensa.

Como candidato a la presidencia, tuvo una disputa con los padres del capitán Humayun Khan, muerto en Irak, y también tuvo un encontronazo con la madre del sargento La David Johnson, quien falleció en Níger. Trump no sirvió en las fuerzas armadas y recibió una prórroga cuando fue llamado a pelear en Vietnam debido a un espolón óseo. Pero no recordaba en qué pie tuvo el espolón, lo que hizo que muchos lo acusasen de haber evadido el servicio militar.

“Es alguien que piensa que está bien dejar que otro ocupe tu lugar en la guerra y que está dispuesto a fingir que tiene un problema para conseguirlo”, expresó el aspirante demócrata a la presidencia Pete Buttigieg, quien sirvió con la Armada en Afganistán. “Eso es una afrenta al honor de este país”.

Y si bien numerosas organizaciones de veteranos aplaudieron los esfuerzos de Trump por mejorar la atención física y mental de ese sector, muchas de esas mismas agrupaciones criticaron el que Trump considere perdonar a soldados acusados de crímenes de guerra, incluidos algunos que le dispararon a civiles desarmados y otro que mató a un enemigo que había sido capturado.

“Es increíble que estos sean los individuos que el gobierno considera perdonar”, dijo Kristofer Goldsmith, de Vietnam Veterans of America, una de varias organizaciones de veteranos que se oponen a los perdones.

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