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Buen fin revolucionario

¡Dele a la fiesta, salga de compras, al cabo hay fin de semana largo! ¡Váyase de vacaciones, aproveche las ofertas, al cabo se trata de reactivar la economía! ¡Para eso se puso el buen fin del nueve hasta el veinte de noviembre! ¿Y los cuidados a la salud, apá? 

Es cierto que mantener el equilibrio entre la reactivación de la economía y los cuidados a la salud de la población es difícil para las autoridades, más en estos tiempos en que la gente está harta de confinamiento y restricciones; pero si en todo el mundo constatamos que hay nuevas oleadas de contagio, rebrotes y muchos muertos, en Jalisco no podemos ensayar medidas de corto plazo cuando todavía no es posible evaluar los resultados de la medida impuesta sólo por complacer al pueblo o a los inversionistas. No se puede quedar bien con todos. 

La información que se ofrece día a día resulta alarmante, pero frente a los recortes diarios o semanales, las medidas que las autoridades toman parecen demasiado lentas o erráticas ante la dinámica con que la pandemia se expande. El 8 de noviembre la Secretaría de Salud Jalisco informaba que los contagios se habían incrementado en jóvenes de entre 25 y 39 años y representaban 37.5 por ciento de los 98 mil 365, que Jalisco reportaba hasta esa fecha. El 12 de noviembre ya se contabilizaban 100 mil 785 personas que habían padecido el Sars Cov-2, de los cuales 3 mil 810 se mantienen activos y 17 mil 290 sospechosos. Al 14 de noviembre la cuenta de muertes en Jalisco le otorgaba el nada honroso quinto lugar nacional con 4 mil 427 muertes. Sólo en Guadalajara se han acumulado 35 mil 264 contagios y 1 mil 565 fallecidos. 

Primero, decisiones drásticas, medidas radicales que apunta a un combate decidido contra la pandemia y enseguida otras dos semanas en que no sólo se abren las ventanas, sino antros, plazas, para que tengamos más y mejores opciones para decidir a dónde queremos contagiarnos. 

El especialista en salud pública, Carlos Alonso Reynoso, considera que los primeros resultados de la aplicación del botón de emergencia se tendrían a los 15 días del inicio, prácticamente a finales de noviembre, por lo que recomienda -lógicamente-, ampliar las medidas de emergencia hasta tener resultados contundentes y entonces deliberar y definir lo que convendría hacer. En otras palabras, se establece un programa estricto y cuando todavía no se conoce su eficacia, se corta. Una solución a medias para enfrentar a medias el problema. Una salida que impide lograr mayor certidumbre sobre lo que tocaría hacer para garantizar la salud de las personas y de ahí plantear un programa y medidas adecuadas para impulsar la dinámica económica de la región. 

Es necesaria la corresponsabilidad para hacer frente a esta crisis sanitaria, pero también es importante definir el criterio prioritario y con base en ello ejercer la autoridad y el liderazgo que hoy necesitamos para proponer las mejores formas de contener o contrarrestar los efectos no deseados de la pandemia, las medidas adecuadas para evitar que la crisis se agudice y elegir el momento más adecuado y las medidas idóneas para promover la recuperación económica.  

jjeosoriog@gmail.com

jl/I