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Se avecina el tiempo de campañas

Nos aproximamos al final de la fase de precampañas así como de la definición de las candidaturas de acuerdo con lo establecido por la reglamentación electoral. El adelantamiento de la fase y exposición de los candidatos en promoción electoral realizada de facto ha permitido observar las estrategias que las diferentes marcas políticas han puesto en funcionamiento y, de esa forma, podemos evaluar el desempeño de las mismas en un complejo y desordenado proceso.

La selección de candidatos se vio súbitamente inmersa en una dimensión en la que, aparentemente, se generaron coaliciones electorales que agruparon a las principales fuerzas políticas asociadas con partidos que representan porcentajes que, en un proceso muy competido, pueden significar el incremento de proporciones para la obtención de victorias. De esta forma, Juntos Hacemos Historia tiene a la cabeza al partido en el poder, Morena, y van junto con esa estructura el Partido Verde y el Partido del Trabajo. Por otra parte, Va por México es una coalición electoral mexicana formada por el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática.

El adelantamiento consistió en el proceso en el que el líder del partido Morena inició la selección de junio de 2023. El mencionado proceso estaba totalmente fuera de los periodos marcados por el INE para elección de candidatos. Una semana posterior al inicio del proceso de Juntos Hacemos Historia se lanzó una convocatoria similar por la coalición opositora. Lo súbito de estos prelanzamientos electorales y las dificultades internas que experimentaba el órgano electoral dejaron avanzar este procedimiento sin sanción o requerimiento de ajustarse a la norma.

El desgaste de las marcas y los candidatos se perfila en el horizonte y la paradoja es que el periodo oficial de campañas apenas va a comenzar. De esta forma, las contradicciones entre los socios de las coaliciones han comenzado a emerger de forma aguda y sostenida. Por otra parte, no se ha logrado comprender la plataforma específica de las candidatas que, en su carácter de líderes de las coaliciones, no han logrado definir el perfil específico que corresponde a la línea argumentativa de sus candidaturas. Al lado de eso, vemos perfectamente el trabajo proselitista del presidente de la República que, prácticamente todo el tiempo, habla en lugar de su candidata. Como ejemplo, la promesa presidencial de proponer un paquete de reformas constitucionales que presentará el 5 de febrero para modificar el plano político, el electoral y el de gobierno, a unos cuantos meses de la elección del 2 de junio. Y la contraparte, viéndose inmersa en negociaciones de los presidentes de partido que ensombrecen profundamente la calidad de sus ofertas de gobierno, deslegitimando a la candidata.

Finalmente, la tercera opción, Movimiento Ciudadano, ha pasado por todo tipo de circunstancias que dejan a un candidato totalmente desconocido y con una serie de postulaciones totalmente fuera del esquema organizado para esos fines y que ni siquiera se han podido sostener de acuerdo con los propios fundamentos de ese partido. Se busca, como el caso de la mayoría de marcas políticas, sostener el esquema de influencia que tiene ese partido.

El desarrollo del periodo de campañas debería esperarse como una fase en la que se logre articular a los partidos con la ciudadanía y de presentación de una plataforma congruente y de proyección del país, y no en una zona de negociación entre partidos por cuotas y zonas de espacio para mantener un estado cosas conveniente para los partidos.

Veremos si a partir de marzo se estructura un esquema conveniente de plataformas que proponga una ruta que identifique las diferentes candidaturas y a las candidatas y candidato, con fórmulas coherentes. El reloj sigue avanzando.

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jl/I