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Morena se rezaga en GDL

A un mes del inicio de las campañas electorales, y a un mes de que concluyan en Guadalajara, los electores comienzan a decantarse por el candidato de Movimiento Ciudadano (MC), Pablo Lemus Navarro, según el estudio de opinión que publicó NTR el pasado lunes 3 de mayo. 

En este estudio, el emecista se coloca en el primer lugar de las intenciones de voto con 35.6 por ciento; mientras que el morenista Carlos Lomelí Bolaños cuenta con 25 por ciento de las preferencias. Es decir, en 30 días de campaña Lemus creció 5 puntos en comparación con el estudio de opinión publicado hace un mes por esta casa editorial, y pasó de 1 a 2 dígitos de ventaja sobre su competidor más cercano. 

El incremento en las intenciones del voto a favor del abanderado naranja debe preocupar al equipo de campaña de Carlos Lomelí, pues si quieren ganar deberán remontar 10 puntos en un mes... si acaso la preferencia de los votantes tapatíos no sigue creciendo hacia el alcalde de Zapopan con licencia. 

Quizá esta cuesta arriba tan empinada para Lomelí y su equipo hizo que el pasado domingo, durante el debate organizado por el canal Quiero TV, Lomelí soltara esta sorpresiva declaración, que cito textual: “No entiendo verdaderamente la ingratitud de Pablo (Lemus) y de (Enrique) Alfaro. A ti, Pablo, te pagué la campaña en 2015, y también a Enrique, y ahora cuestionan la procedencia de mi dinero, eso se llama ser ingratos”. A lo que Lemus solo atinó a decir: “No se enoje, entiendo su molestia, se llama desesperación. No se enoje, por favor, hagamos una campaña propositiva”. 

Un día después, el lunes 3, Lemus negó categóricamente las acusaciones del morenista y declaró que “¡primero, perro!” antes que haber recibido dinero de Lomelí para su campaña. 

“No, no, no, por ningún motivo. No solamente no pagó mi campaña, sino que jamás dio un peso, y ahí están los reportes ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de que jamás puso un solo centavo para mi campaña ni pagó nada”, declaró Lemus en entrevista para Siker, un medio digital. 

Pablo Lemus pidió una investigación del Instituto Electoral para ver adónde fue a parar ese dinero que Lomelí dice haber dado, “de dónde salió y adónde fue a parar, porque lo que sí les puedo asegurar es que ese dinero no tenía procedencia lícita ni mucho menos llegó a mi campaña”, aseguró el emecista. 

Y es que, de ser cierto que Lomelí “les pagó la campaña” a Lemus y a Alfaro, se habrían cometido al menos dos delitos electorales: superar el tope de campaña y rebasar la aportación que puede hacer una persona física a ésta, en el sentido de que el morenista no habló de “aportar” sino de “pagar la campaña” a sus ex compañeros de partido. 

En 2015, Lomelí era naranja, ya que en ese periodo electoral resultó electo como diputado federal por la primera circunscripción de Jalisco por Movimiento Ciudadano. El 1 de abril de 2017, Lomelí se pasó a Morena. 

Lo interesante de esta declaración, que por el momento no podemos comprobar, es lo reveladora que resulta respecto de cómo podrían operan las aportaciones que los empresarios hacen a las campañas políticas, y cómo estos recursos no se transparentan. 

Si entramos al portal de Transparencia de Movimiento Ciudadano Jalisco veremos, en las responsabilidades que obliga el artículo 16 de la ley estatal en la materia, publicado el listado de aportantes a las precampañas y campañas políticas de la elección de 2015. Ahí, como aseguró Lemus, el nombre de Carlos Lomelí o de sus empresas no aparecen. 

Lo anterior nos conduce a plantear al menos tres hipótesis: uno, es falso el dicho de Carlos Lomelí; dos, utilizó prestanombres para hacer los mencionados pagos; o, tres, el dinero corrió por debajo de la mesa y a espaldas de las autoridades electorales. 

Saque usted, querido lector, sus propias conclusiones. 

mtorres@siker.com.mx 

JB