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Mover a la ciudad desde la ciudadanía

El presidente López Obrador dice que la corrupción ha de barrerse como las escaleras: de arriba hacia abajo. Vaya que, en eso, tiene razón y poco a poco vamos viendo resultados.

Pero en cosas más positivas que animan y mueven a los ciudadanos, la cosa parece que sigue la lógica inversa: para subir las escaleras hay que comenzar desde abajo, escalón por escalón, no perder la vista de los objetivos parciales, para respirar, tomar fuerza en algún descanso y seguir con nueva energía para conseguir una nueva meta, subir otro piso.

Para saber que estamos vivos en medio de tanta corrupción y tanta violencia, vale la pena rescatar la experiencia positiva que un puñado de jóvenes iniciaron un domingo 22 de septiembre para conmemorar el día mundial sin auto, en plena avenida López Mateos. El gobierno en funciones pretendía eliminar los semáforos y hacer una vía rápida, en la que claramente el criterio era moverse más rápido en mayores distancias. Los jóvenes se apostaron frente a Plaza del Sol y detenían la circulación de los vehículos, para hacer conciencia en los automovilistas y transeúntes de que hay diversas maneras de moverse en la ciudad y que el criterio para combinar las diversas formas de movilidad no debieran ser los automóviles, sino las personas.

Formas creativas y hasta festivas de protesta, como tomar un carril frente a Casa Jalisco, sin cerrar totalmente la circulación vehicular para llamar la atención de quien gobierna, pero sobre todo de los ciudadanos, y animarles a cobrar conciencia de que para mejorar el desplazamiento seguro de las personas en la ciudad hay que tener como criterio que primero somos los peatones, luego las bicicletas, el transporte público y después los autos que generalmente llevan a una sola persona, subutilizando la energía que gastan y contaminando más. Además de que demandan la construcción de infraestructura que les permita desplazarse en distancias cada vez más largas. Poco a poco se fueron sumando más personas, ciclistas de siempre, jóvenes que hicieron suya la opción de moverse en bici, en patinetas o caminar, familias que celebraron en el Parque Metropolitano la iniciativa de combinar diversas formas de movernos en la ciudad y de hacer más eficiente el transporte público.

Los jóvenes que iniciaron este movimiento en Guadalajara rescataron y difundieron las experiencias positivas que se estaban desarrollando en varias ciudades de Colombia y en Oregón. Lo fundamental es que los ciudadanos tengamos diversas opciones para movernos en la ciudad y que la movilidad de las personas sea el criterio central para tomar las decisiones de política de movilidad en la metrópoli, de ahí que el transporte público sea prioridad sobre los autos, y que se trabaje para que la infraestructura se vaya adecuando para que las personas podamos combinar esas formas de movilidad, de manera más eficiente y sin contaminar.

Estos jóvenes que impulsaron el movimiento y contribuyeron a consolidarlo hoy son funcionarios del ramo en Zapopan, Guadalajara y en Jalisco. De esa experiencia hay que destacar que lograron proponer una de las mejores prácticas de movilidad en nuestra ciudad, que los ciudadanos las hicieran suyas y se contagiaron positivamente a otros municipios y a los estados vecinos de Nayarit y Colima.

Esta propuesta mantiene vigente el reto de que se mejoren las condiciones para diversificar distintas formas de movilidad no motorizada, pero también de innovar en la relación entre los ciudadanos y sus gobiernos.

jjeosoriog@gmail.com

JJ/I