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Movilidades ignoradas 

De acuerdo con el informe de la Organización Internacional de las Migraciones publicado en 2018, existían aproximadamente 740 millones de migrantes internos en 2009; sin embargo, la hemos naturalizado, porque movilizarse dentro del territorio de origen parecería que no tiene mayores implicaciones para quien emigra como para quienes los reciben. 

México tiene una tradición de migración interna importante, pero muy heterogénea, la migración del campo a la ciudad atraída por la demanda de mano de obra de algunos sectores que presentan crecimiento importante, como los servicios y la construcción, así como por el cambio en las políticas de desarrollo agrícola, sustituyendo los cultivos básicos como el maíz y el frijol por productos de exportación como el aguacate, las berries y las hortalizas, por solo mencionar algunos. 

Tenemos una migración rural que por años y generaciones se ha movilizado de acuerdo con los periodos de cosecha. Jornaleros y familias completas emigran desde sus comunidades para buscar estos mercados de trabajo; viven en los campos de cultivo en condiciones muy precarias. En diferentes medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales se ha documentado la explotación laboral que hombres, mujeres, niños indígenas y mestizos sufren en los campos agrícolas, desde Chiapas hasta Baja California. Por solo mencionar algunos casos expuestos en los medios de comunicación como San Quintín, Jalisco, San Luis Potosí y Sonora. Además de las denuncias, protestas y evidencias documentadas de las violaciones a los derechos laborales y humanos a los jornaleros agrícolas, poco se ha avanzado para lograr un salario justo y una vida digna para ellos y su familia. 

Otra de las movilidades ignoradas es la identificada por la Organización Internacional de las Migraciones como personas desplazadas internamente, quienes se ven forzadas a migrar, ya sea por motivos de violencia generalizada, violación a sus derechos humanos o por desastres naturales; algunos estudios también identifican desplazamientos por megaproyectos. En México, el desplazamiento forzado interno se caracteriza por la violencia de grupos organizados, disputas de recursos o diferencias religiosas: de acuerdo con la Comisión Mexicana de Defensa y Protección de los Derechos Humanos se han desplazado por violencia 338 mil 405 personas de 2006 a la fecha. 

Las personas desplazadas internamente de manera forzada provienen de todos los sectores sociales, desde empresarios que sufren extorsión hasta campesinos que son amenazados por el crimen organizado para abandonar sus tierras. Sin duda, los recursos con los que cuenta la población desplazada importan y mucho; los que presentan mayores condiciones de vulnerabilidad son como siempre los más pobres, que se asientan en las ciudades cercanas con pocos o nulo apoyo de instituciones públicas.  

Estudios realizados en la academia dan cuenta de las condiciones precarias cuando esta población se instala en las ciudades, el estrés en el que viven, las pocas oportunidades laborales, particularmente para hombres mayores que toda su vida se dedicaron a labores del campo y por su edad pocas oportunidades encuentran en las ciudades. Muchos quisieran regresar a su localidad, pero saben que es prácticamente imposible, están amenazados y algunos familiares ya fueron asesinados.  

En algunas movilizaciones que ocurren en el país existen subregistros, particularmente de este tipo de desplazamiento, porque México no cuenta con un marco normativo para el registro y atención de esta población. Las personas se instalan en los márgenes de la ciudad, se confunden con la precariedad de los locales, la pobreza y la desesperanza los unifica y los desdibuja ante un estado que los ignora, que no les brinda apoyo para integrarse a sus nuevas circunstancias y condiciones de vida, cuando es su obligación ser el garante de sus derechos. Urge que se legisle y se desarrollen programas para atender las necesidades ni de esta población. 

ofewoo@yahoo.com

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