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Madres buscadoras

Festejar a las madres en México es quizá la actividad social más sentida para la población. El culto a la madre se refleja en las más diversas formas de convivencia social y para muchas familias es el punto anual de encuentro para expresar cariño y respeto a las mujeres que constituyen el sostén de la vida familiar y comunitaria; pero para las madres que tienen hijos o hijas desaparecidos, el 10 de mayo ha adquirido una dimensión distinta, con gran dolor alzan la voz para visibilizar el grave problema de la desaparición. 

La dimensión de género en la búsqueda de las personas desaparecidas ha sido estudiada por investigadoras como Nadejda Iliná, quien a partir del trabajo que realizan madres del colectivo Fundenl (Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León) establece como premisa que las mujeres han canalizado su dolor hacia formas de lucha, haciendo uso del lenguaje de los derechos humanos y la acción social, y señala que con el activismo las madres avanzan y generan transgresiones que les permiten posicionarse ante las violencias. 

Este 10 de mayo tiene un contexto sumamente difícil para las madres de los desaparecidos; en un reciente encuentro de mujeres buscadoras (organizado por Ambulante documentales), destacaron los testimonios de Cristina Bautista Salvador –madre de uno de los 43 estudiantes normalistas de la escuela de Ayotzinapa–; ella dice que por el aislamiento ahora es muy difícil, que se presenta una desesperación más grande de la que ya tenían, pues no pueden tener una reunión o salir a buscar. 

“Me siento muy triste y pido que nos acompañen con sus oraciones, debemos cuidarnos mucho para poder seguir buscando a nuestros seres queridos; para mí son cinco años y siete meses en busca de nuestros 43 hijos, pero aquí estamos. En cuanto se termine todo lo de la pandemia nos reuniremos madres y padres para volver a buscar, pues no nos vamos a rendir”. 

Virginia Garay, del colectivo Guerreras en Búsqueda de Nuestros Tesoros de Nayarit, también participó en ese encuentro; señaló que la pandemia ha afectado a todas las personas, pero para las madres que buscan a sus hijos ha sido muy desesperante, ya que al estar obligadas a quedarse en casa se siente que no se está avanzando en las búsquedas: “Nos ha afectado emocionalmente, muchas madres se han deprimido, se ven afectadas y tristes, se sienten encerradas; tampoco podemos ir a las oficinas de la autoridad para saber cómo van las búsquedas; sentimos que las autoridades están usando la pandemia para justificar que no hacen nada, y el no poder ir a dar seguimiento a los procesos de búsqueda nos tiene muy presionadas”. 

En su intervención hizo notar que para quienes tienen un hijo desaparecido ya no es un festejo, sino una fecha que duele: “El 10 de mayo significa sufrir, pero no podemos callar”; señaló que en esta ocasión la campaña se hará a través de las redes sociales y piden solidaridad social para difundir las acciones que están realizando.  

En el caso de Jalisco, el colectivo Por Amor a Ellxs elaboró un comunicado en el que destacan que las desapariciones continúan en este tiempo, que su colectivo no ha dejado de buscar y de acompañar a las familias, y piden al gobernador se consideren la búsqueda y la investigación de desapariciones como actividades esenciales: “La justicia no debe suspenderse por la pandemia”.  

En el actual contexto de aislamiento social, desde las redes podemos ser parte de la campaña que los colectivos han emprendido para visibilizar la gravedad del problema de las desapariciones en el país y externar con ello un abrazo a las madres que buscan. Este 10 de mayo podemos sumar nuestra voz por las más de 61 mil personas desaparecidas en México.  

carmenchinas@gmail.com

jl/I