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¿Y los empresarios?

De pasar la reforma eléctrica que propone el presidente López Obrador, la economía mexicana habría recibido el peor golpe económico que afectará su crecimiento durante este y muchos años. Esta reforma representa la peor amenaza para que México logre romper su bajo crecimiento histórico. 

Incluso sería mucho más dañino que la cancelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que provocó que la inversión privada se congelara en el país y que la economía mexicana cayera en recesión en 2019. 

Ahora, la amenaza que pende sobre la economía mexicana es otorgarle a CFE un monopolio en la generación de energía eléctrica y un monopsonio en la compra de la energía eléctrica que haga de los generadores privados. Es decir, CFE controlaría tanto el precio de venta de la energía, como el precio de compra de la energía a los productores independientes. 

Todo esto en un contexto en el que CFE no cuenta ni con la infraestructura ni con los recursos para garantizar que México no se quede sin energía eléctrica suficiente para abastecer a todo el país. 

Y ante este escenario destructivo y catastrófico, la pregunta fundamental es ¿en dónde están los principales empresarios de este país?, ¿en qué parte están expresándose y manifestando su total desacuerdo al respecto? 

Sin contar con algunos representantes del empresariado como Gustavo de Hoyos, de Coparmex, o Claudio X. González, de Kimberly Clark, fuera de ellos no ha habido nadie del sector empresarial que se manifieste abiertamente y de manera pública en contra de esta reforma. 

Ni que decir de los Slim ni los Salinas Pliego ni los Bailleres ni tantas y tantas familias dueñas del país. Ni pío dicen. 

Una posible razón es que estos grandes empresarios no tengan que comunicar sus preocupaciones de manera pública o frente a los medios, sino que tienen sus propios canales en los que hacen llegar sus pareceres al gobierno en turno. 

Otra razón sería que en general, el gran empresariado mexicano no quiere confrontarse con el presidente López Obrador. Prefiere apostarle a que la reforma tal y como está no pasará y le rezan a que Morena no logre reclutar los 56 votos adicionales que necesita para lograr que pase. 

Los principales empresarios en México no son lo que son por ser producto de la innovación o del desarrollo de grandes modelos de negocio en un ambiente de alta competencia, sino que se trata del reflejo de grandes fortunas hechas al amparo del poder y de los favores de los políticos en turno. Ya sea por corrupción, compadrazgo o complicidad. O todas las anteriores juntas. 

Los grandes empresarios mexicanos callan porque no pueden hablar libremente. Saben que el gobierno cuenta con los datos y, si quiere, con los expedientes para complicarles la vida y sus negocios. 

Es por eso que México necesita separar al poder político del poder económico, que es lo que se suponía que iba a hacer AMLO cuando llegó al poder. Y para eso México necesita más competencia en todos los sectores y no menos, como pretende AMLO con su contrarreforma destructora. 

Twitter: @Israel_Macias

jl/I