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Salud y poder

Como en todas las áreas de la vida, el conocimiento y la capacidad de las personas pueden acercarnos a la cúspide del poder; sin embargo, entre más sabemos y conocemos sobre un problema, mayor responsabilidad tenemos de poner nuestras capacidades y experiencia al servicio de la sociedad, y más en una situación de emergencia como la que vivimos en México y el mundo frente a la emergencia sanitaria. 

Convocados por Movimiento Ciudadano, los ex secretarios Salomón Chertorivski, José Ángel Córdova, Julio Frenk, Mercedes Juan, José Narro y Guillermo Soberón presentaron sus recomendaciones para la gestión de la pandemia en México. Su punto de partida es que la gestión de la pandemia en nuestro país ha sido un fracaso y advierten que se podría agravar mucho más con la llegada de la influenza en el tercer trimestre del año. Dieron a conocer que tienen una propuesta de 14 medidas para controlar la pandemia en un periodo de entre seis a ocho semanas y evitar que la crisis sanitaria se agrave. 

Lo que no entendemos es por qué si tienen tanta claridad sobre la problemática e ideas tan brillantes sobre cómo enfrentarla, se esperaron tanto y no las han dado a conocer a la Organización Mundial de la Salud o de perdida a la Secretaría de Salud. Lo menos que podría esperarse de tan insignes personajes es que la difundan por el mundo a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores.  

Tenían una propuesta elaborada y madura. Y la presentan ahora, justo cuando la pandemia parece estar a dos meses de registrar un descenso consistente. Por eso es que con toda razón y sarcasmo el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, pregunta por qué no lo dieron a conocer en marzo, cuando el coronavirus se expandía; ahora de poco sirve haber encontrado el remedio. Y aún a estas alturas sería justo invitarles a poner manos a la obra. 

El saber y la experiencia ejercen mayor presión sobre quienes poseen esas cualidades en un contexto de emergencia mundial, como la que ha provocado la pandemia del Covid–19 y aquellos que pueden hacer algo efectivo frente a los 70 mil 604 muertos, los 663 mil 973 confirmados y más de 40 mil activos acumulados en 194 días de pandemia –de acuerdo con los registros de la Secretaría de Salud al 12 de septiembre–, y contribuir a frenar los contagios; pueden quedarse a contemplar el fracaso de las autoridades que hoy tienen a su cargo el destino de los mexicanos o pueden moverse con el impulso de una responsabilidad mayor que les empuja a desplegar sus capacidades, su conocimiento técnico y experiencia en pro de salvar las vidas de sus compatriotas. 

¿No hay acaso alguna institución respetable o personaje con la autoridad moral suficiente en este país capaz de comprometer a los ex secretarios a poner su conocimiento sobre salud pública y sus capacidades al servicio del país? O sólo pudieron hacerlo cuando ocupar un puesto en los respectivos sexenios les daba prestigio y beneficios económicos. 

Qué país no quisiera tener un tanque pensante formado por tan brillantes ex secretarios de Salud, para que le indicara qué estrategia seguir, que le asesorara para combatir con efectividad las consecuencias no deseadas de la pandemia Covid-19. Con tan buenas ideas y tan poca voluntad para poner manos a la obra, yo los postularía para el premio Nobel de medicina, con tantas ganas como quien ha propuesto a Trump para el Nobel de la paz. 

Profesor-investigador del ITESO 

jjeosoriog@gmail.com

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