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Formar personas para una nueva sociedad

No hay nada más gratificante para los maestros que constatar que nuestros esfuerzos por formar personas rinden frutos, que la gratitud de aquellos a quienes impulsamos en su formación se traduce en el ejercicio de un oficio o una profesión con responsabilidad social. 

Frente al ímpetu magisterial por despertar la consciencia de nuestros niños y jóvenes, por animarles a desarrollar lo mejor de sus capacidades y ser consecuentes en su práctica cotidiana, nos encontramos con que en Jalisco tres jóvenes han desaparecido y nadie sabe a ciencia cierta qué pasó con los hermanos González Moreno. Fueron sacados de su casa, asesinados y abandonados en la carretera a Colotlán. La respuesta de la autoridad es un largo gerundio: “Estamos trabajando en…”, pero lo cierto es que no hay claridad y tres jóvenes más se suman a los 5 mil 570 desaparecidos en Jalisco, prácticamente la mitad de los desaparecidos en México, entre los 15 y 30 años. La indignación y la protesta social se hicieron sentir inmediatamente en nuestras calles. 

Esta misma semana nos enteramos de que Abel Murrieta, ex procurador de justicia estatal y candidato a la alcaldía de Cajeme, Sonora, fue asesinado en plena calle. Una línea de investigación relaciona el crimen con la participación del abogado en defensa de la familia LeBarón, sin embargo, no sabemos con claridad qué pasó y tampoco tenemos la certeza de que los criminales serán detenidos y juzgados. Lo lamentable es que no sólo el aspirante a la alcaldía de Cajeme haya sido ejecutado, lo grave es que durante el período de campañas llevamos en la cuenta 83 políticos, incluidos candidatos y candidatas que han sido asesinad@s (Ettellekt Consultores 13/05/2021). Con este panorama, ¿a quién podría interesarle contender por una alcaldía con el fin de impulsar el desarrollo de su municipio y trabajar por sus paisanos? Cierto es que no podemos dejar la vía libre al crimen organizado para que imponga candidatos y gobierne; pero no vemos clara la estrategia y los resultados de lo que hace el Estado mexicano para ofrecer seguridad y justicia, a ciudadanos comunes o a candidatos y personajes destacados. 

El punto de partida para impulsar y consolidar la democracia es que exista el estado de derecho y que tanto los gobiernos municipales como los estatales y la Federación persigan el mismo objetivo, empleando de la mejor manera la información con que cuentan y coordinando las tareas que corresponden a cada nivel de gobierno, a fin de ofrecernos garantías de seguridad y justicia a lo largo y ancho del territorio nacional. 

En la escala internacional se reviven conflictos milenarios como el de Israel y Palestina. Una nación que logró su reconocimiento como Estado se niega a reconocer el territorio palestino y su derecho a la autodeterminación, cuando podría reconocer en su propia historia las demandas del vecino. ¿Cómo podemos animar a las nuevas generaciones a estrechar lazos, a trabajar juntos cuando mostramos nuestra propia incapacidad para cooperar y construir juntos las utopías que soñamos? Necesitamos aterrizar en el presente los proyectos que pueden unirnos más que heredar un futuro incierto a las nuevas generaciones. 

Aún nos queda el desafío de formar y modelar ese espíritu humano que quiere redimirse a sí mismo, que pretende despertar a la humanidad de su apatía, de su letargo y de la decepción de ver en qué nos hemos convertido, para seguir luchando, para abrir nuevas posibilidades de hacernos personas y pueblos tercamente empeñados en construir una sociedad más justa, una nueva humanidad. 

*Profesor investigador del ITESO

jjeosoriog@gmail.com

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