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Las calles, tierra de nadie

Desde la administración estatal pasada, las calles de la Zona Metropolitana de Guadalajara comenzaron a convertirse en tierra de nadie, en lo que se refiere a la movilidad. Los cambios realizados en la estructura que rige a los agentes viales en los gobiernos de Aristóteles Sandoval Díaz y Enrique Alfaro Ramírez son, sin lugar a dudas, la razón. 

En las calles no hay autoridad. Choques o semáforos descompuestos que no son atendidos por policías viales, ciudadanos violando la ley y transporte público que, pese a los esfuerzos y logros en el reordenamiento de rutas, sigue causando accidentes y congestionamientos. 

La ausencia de la autoridad es también la que permite las carreras clandestinas o arrancones, en los que hay apuestas ilegales y que han provocado accidentes, heridos y muertes, como el registrado recientemente en la avenida López Mateos, donde murieron los jóvenes Josué, Estefanía y Brian, quienes desafortunadamente se toparon con uno de estos corredores. 

Antes de llegar al gobierno de Jalisco, el priista Aristóteles Sandoval Díaz consiguió que el Congreso del Estado aprobara modificaciones en la estructura de gobierno. Entre los cambios más importantes estuvo la creación de la Fiscalía General como una macrosecretaría. En esta se agruparon la Secretaría de Seguridad, la Procuraduría General de Justicia del Estado, la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos, así como la Policía Vial. 

El grave error que esa sectorización de dependencias significó se conoció con el tiempo y se fue desactivando. En cuanto a la Policía Vial, en la práctica la Fiscalía nunca asumió tales funciones y quedó como una isla dentro de la dependencia, hasta que, en julio de 2015, el mismo gobierno del estado presentó una iniciativa al Congreso del Estado para transferir la Policía Vial a la Secretaría de Movilidad. 

El cambio fue autorizado por los legisladores y el sexenio se cerró con la Policía Vial como parte de la Secretaría de Movilidad, aunque ya con menos elementos y, sobre todo, menos fuerza. Esta corporación dejó de tener presencia en las calles, más allá de programas especiales, como el de pruebas de alcoholimetría. 

Por eso sorprendió que, con el cambio de administración y la llegada de Enrique Alfaro Ramírez al gobierno del estado, la Policía Vial haya sido nuevamente enviada a un área de seguridad, separándola de la recién creada Secretaría de Transporte. 

En los primeros tres años de la actual administración se acentuó la ausencia de elementos viales en las calles, limitándose nuevamente a programas especiales como el de alcoholimetría, el de revisión del transporte público o el que recientemente se puso en marcha para la revisión de motocicletas. 

Así, la ciudad ha quedado a expensas del buen comportamiento de los ciudadanos y, también, de los excesos y abusos de muchos conductores. 

En el caso de las carreras clandestinas, ciudadanos de diferentes puntos de la ciudad los han denunciado de manera permanente, por el riesgo que representan para las zonas donde se desarrollan, pues siempre utilizan calles y avenidas. Es el caso de avenida Aviación, las inmediaciones del Estadio Akron, las avenidas Clouthier y López Mateos, entre otros. 

Salvo alguna visita aislada, las autoridades sólo han frenado las carreras clandestinas cuando se han registrado accidentes. Incluso, en avenida Aviación en alguna ocasión se captó en un video a una patrulla municipal cuidando a los corredores. 

Las carreras clandestinas se difunden a través de cuentas en redes sociales que podrían ser rastreadas por las autoridades. El tema no sólo tendría que atenderse por la policía vial, sino incluso se ha convertido en un tema de seguridad. 

soniassi@gmail.com

jl/I