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Atención psicológica en “crisis”

La situación en materia de la salud mental de los jaliscienses es crítica; según el reporte de productividad realizado mensualmente por el Instituto Jalisciense de Salud Mental, el promedio de consultas total en las áreas correspondientes a psicología y psiquiatría en el periodo de enero a febrero de 2019 fue de 8 mil 525 usuarios, cifra alarmante si se considera el probable incremento de la demanda de servicios durante el transcurso del año.

La mayoría de dichos servicios, están focalizados en los primeros contactos, entrevistas iniciales o procesos y estancias breves para los pacientes. Sin embargo, los tiempos de espera para recibir la atención adecuada pueden demorarse, postergarse o incluso negarse dependiendo la demanda y posibilidades que tenga la institución en el momento; prolongándose en ocasiones a días, semanas o meses en las que la población no recibe la atención y apoyo psicológico adecuado.

Si bien es cierto que los recursos y personal que realizan intervenciones de primera y segunda instancia en psicología se ven frecuentemente rebasados a nivel institucional, resulta imprescindible contar con un sistema que pueda soportar la demanda y necesidades para brindar los primeros auxilios psicológicos, contención y/o procesos de psicoterapias breves y de urgencia a la ciudadanía; más aún para hacer las derivaciones y seguimientos pertinentes referentes al estatus del ciudadano ante una situación  de crisis.

Según la OMS (2017), se recomienda que en situaciones de emergencia y crisis humanitaria todos los establecimientos de atención general cuenten con y asignen funciones de evaluación y manejo de problemas de salud mental a los profesionales capacitados bajo debida supervisión; así como que los primeros auxilios psicológicos brindados incluyan la asistencia humanitaria, de apoyo y reintegración de las personas que sufren tras un incidente de crisis. Dicha asistencia se proporcionará de forma tal que se vea respetada su dignidad, cultura y sus capacidades.

De manera que los servicios de atención psicológica de primera o segunda instancia también son parte de los derechos a la salud a los que puede y debe acceder la población en general. Es necesario un replanteamiento de la estructura del sistema de salud en Jalisco, ya que considerando los beneficios de proveer atención psicológica de manera profesional, pertinente y suficiente a la ciudadanía, disminuirá considerablemente el impacto de las sobredemandas a éstas instituciones, reduciendo el riesgo de que las personas desarrollen patologías más severas o estilos de vida disfuncionales.

psic.davidpalomino@gmail.com

da/i