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Hora de pedir

Este fin de mes es la hora de los cambios en la estructura más pequeña de la Universidad de Guadalajara, que son los y las jefes de departamento y las diversas carreras técnicas; da la impresión que en este nivel están revisando con lupa quién entra, quién sale, quién se mantiene. El asunto se les puso calientito, parecería ser que están empezando a sonar los tambores de guerra.

No es asunto menor, están en juego muchas cosas, pero la parte más interesante es que esto no quedara igual: o se mejora o se empeora, y esta parte no cuesta mucho trabajo.

Por ello muchos creen que están en la hora de pedir lo que se tenga que pedir, desde una jefatura, posiciones y/o acceso a trabajos, hasta un mínimo de clases, ya sea para amigos, “aquellitos”, o los mismos parientes de los diversos mini grupos que conforman los varios departamentos; la calidad en la enseñanza es lo de menos.

En el caso del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), estrenamos rector, y ahí existen 19 departamentos repartidos en tres divisiones, sin contar las diversas carreras técnicas y los varios estudios de posgrado que se tienen en el mismo CUCS; estos departamentos son la estructura académico-administrativa más pequeña, donde se pelean el agua y hasta los insumos por el café en las diversas salas de profesores de cada bloque académico.

Pero hay algunos, como aquella vieja canción del Aserrín aserrán que “piden pan, no les dan”, otros “piden queso y les dan hueso”, verdaderamente muchos pedinches pero todos esos pidiendo en los niveles más bajos quieren que les devuelvan posiblemente lo poquito que tenían: canonjías, zonas de confort, horas cruzadas (ganar doble por hacer una sola cosa…o nada), ausentismo y por qué no, algunas comiditas o viajecitos patrocinados por la misma universidad, bellos panoramas están en puerta.

Hay otro sector que son los menos que se ha mantenido estoicos en eso de pedir, saben que han desarrollado una buena labor en todos los niveles y esferas todo el tiempo, pero algo ha sucedido que no se les ha tomado en cuenta en la transición, pero están y estarán ahí para cuando se les necesite; esos son los precisos e incondicionales, ellos están para que les den y no estar de pedigüeños, o como dice un viejo amigo: “no enseñar el hambre”.

gustavonunom@gmx.com

JJ/I