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Gobiernos sin contrapesos

Los gobiernos no han entendido que los contrapesos son necesarios para crecer y, por el contrario, buscan desaparecerlos de cualquier forma y cuando lo logran se definen como triunfadores. 

Basta voltear a ver a los ayuntamientos de la zona metropolitana, el Poder Legislativo y el gobierno del estado para encontrar que no existe esa práctica interna, casi no hay políticos o funcionarios que levanten la voz para señalar los yerros. 

Si presenciamos alguna sesión de los ayuntamientos de Guadalajara o Zapopan, los más grandes del estado, notaremos que muchos levantan la voz para proponer proyectos o apoyos que les benefician, pero casi nunca para señalar los equívocos del gobierno en turno. 

Lo mismo pasa en el Congreso local. Los diputados que cuestionan las decisiones que se toman en el estado se pueden contar con los dedos de la mano porque la mayoría no se anima por incapacidad, para evitar ser estigmatizados o porque ni les importa y sólo quieren votar junto con la mayoría para quedar bien. 

Los entes públicos, que por su razón de ser funcionan como contrapesos, como la fiscalía anticorrupción, el Consejo de Participación Social (CPS), el Instituto de Transparencia, Información Pública y Protección de Datos Personales (Itei) o la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ) hacen señalamientos en temas de coyuntura social, pero siempre están amenazados con recortes presupuestales por su postura crítica, y no es una idea sacada de contexto o un tabú; ya ocurrió con los consejeros del CPS. 

Algunos de sus miembros se atrevieron a señalar el desaseo en la designación de nombramientos por parte del Congreso local y les costó una reducción salarial para este año, la cual sólo fue combatida por dos de sus integrantes para evidenciar su ilegalidad. 

Y precisamente este tipo de casos son los que desalientan a otros a mantener posturas críticas y fungir como contrapesos, cuando eso es lo que se necesita para mejorar. Hay que hacer públicos estos casos buscando que los próximos gobernantes no se inhiban y traten de pensar siempre en el interés común, en el ciudadano y no en los intereses de su partido o personales. 

Habrá nuevos gobiernos municipales, donde las voces de los regidores de oposición serán indispensables para fungir como ese contrapeso y convertirse en las brújulas para evidenciar si el gobierno en turno está escuchando al ciudadano y apoyándolo, y si no fuera así, señalarlo. 

También el Congreso local cambiará a sus integrantes, y ahora llegarán nuevos perfiles con poca experiencia legislativa, cuyo deber es capacitarse, incluso especializarse en ciertos rubros para que puedan tener participaciones acertadas, propuestas concretas, y sobre todo que puedan detectar cuando los otros poderes se equivocan por omisión o de manera intencional para ayudarlos a corregir el rumbo. 

La crítica siempre es sana cuando se trata de hacer lo correcto Y aunque hemos vivido diferencias entre gobernantes del estado y de la Federación, al final están obligados a llegar a acuerdos por el bien de sus gobernados y así lo han demostrado en estos últimos meses. 

Con las nuevas administraciones debe haber esperanzas de que serán mejores y no como suele decirse que siempre superan a sus antecesores en el sentido negativo; ojalá podamos decir lo contrario y quienes asumirán nuevos cargos lo hagan con responsabilidad, preparación y trabajo, y no sólo quieran calentar una silla y estirar la mano para recibir el sueldo. 

La sociedad ha exigido voces activas en vez de pasivas, a quienes les dicen qué hacer y cómo votar, incluso debería crearse una ley obligándolos a justificar el voto que otorgan, eso sería transparencia en vez de sólo apretar un botón o levantar la mano. 

Todos los funcionarios que tengan un cargo de elección popular deben tener contacto directo con los ciudadanos explicando sus acciones y el porqué de las mismas. Más respeto al votante. 

jessipilar@gmail.com

JB