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Una nueva recesión

La semana pasada, el Inegi publicó los indicadores oportunos de la actividad económica para diciembre de 2021. No hay forma de ser optimistas. Según las estimaciones, las actividades económicas del país se redujeron en 0.2 por ciento entre diciembre de 2020 y diciembre de 2021. 

Los indicadores validan que la economía mexicana ha perdido dinamismo desde junio; incluso sugieren que la economía podría estar nuevamente en recesión, como ocurrió en 2020. Si esto fuera así, la cuesta de enero podría prolongarse hasta la mitad del año. 

La posibilidad de que haya una nueva recesión en 2022 ha generado el debate entre los analistas. En este contexto, vale la pena recordar que la SHCP esperaba una desaceleración, sin embargo, también estimaba una tasa de crecimiento anual de 4.10 por ciento.  

¿Por qué se están reduciendo las expectativas de crecimiento de la economía mexicana? Desde mi punto de vista, las razones se asocian a factores externos e internos. Entre los primeros destacan los problemas de las cadenas de suministro, el menor crecimiento de la economía global y de las remesas. 

Los factores internos son más importantes. En este momento coexisten la falta de flexibilidad de la política fiscal, la inflación creciente, las mayores tasas de interés, la debilidad del consumo y la inversión, las inconsistencias de la política sanitaria y los rebrotes de Covid-19. 

En este contexto hice un ejercicio estadístico con base en los últimos datos disponibles para evaluar el crecimiento de las economías mexicana y jalisciense. Los resultados indicaron que, en un escenario conservador para 2022, el país podría crecer 2.78 por ciento; Jalisco crecería 3.68 por ciento. 

Los resultados del ejercicio no sólo muestran que las expectativas de la SHCP son demasiado optimistas; también sugieren que la desaceleración pudiera persistir hasta 2023. No sobra mencionar que mis estimaciones para México son consistentes con las últimas estimaciones del Banco Mundial. 

No puede descartarse que haya una nueva recesión económica durante este año. Además, todavía no es posible estimar los impactos de la contrarreforma energética ni de la venta de Citibanamex o de otros intermediarios. Sin duda, estos procesos tendrán un impacto sobre el desempeño económico del país. 

México enfrenta un panorama complicado. Sin embargo, la historia muestra que el país ha sobrevivido a peores desastres económicos. En ese contexto, el presidente López Obrador más que pensar en su “testamento político”, quizá debería pensar en un nuevo pacto para la estabilidad y el crecimiento económico, tal como el implementado por Carlos Salinas de Gortari en 1988. 

*Economista e investigador de la UdeG

antoniop@cucea.udg.mx

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