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Jugosa bolsa de 185 mil pesos

Apenas tienen una semana los diputados suplentes en el cargo y la bolsa de 185 mil pesos al mes de cada sala está siendo tema de fuertes discusiones. 

Si los miráramos de frente casi casi les brillarían los ojitos al conocer que cada sala de diputados tiene el derecho de contratar hasta siete personas por un monto total cercano a los 185 mil pesos; lo malo es que sus antecesores dejaron estos lugares comprometidos. 

Y con justa razón les despierta interés, ¿quién en su sano juicio va a desperdiciar disponer de 555 mil pesos en salarios por tres meses que durarían en el cargo? 

El derecho lo tienen, pero no podrán ejercerlo porque estas plazas ya están ocupadas. Los titulares de las curules decidieron dejarle a su personal sin preguntarles como si formaran parte del mobiliario. 

En los pasillos del Congreso del Estado mencionan que fue un acuerdo entre todos, es decir, que pasó como con Fuente Ovejuna, porque sin importar el color partidista decidieron que todos apelarían al mismo argumento para que no hubiera sorpresas, aunque sí ha habido presiones. 

El personal supernumerario de las áreas de diputados firmó contratos por tres meses, como suelen hacerlo durante toda la Legislatura, supuestamente para que no generen antigüedad. El inconveniente fue que el primer mes empezó a correr en febrero, por lo que todavía faltan marzo y abril para ejercer su derecho laboral, y en caso de que un diputado de los recién llegados no respete el contrato podrían denunciarlos por despido injustificado o incumplimiento de contrato. 

Pero el problema laboral lo heredarían al Congreso local no sería contra ellos, porque no son el patrón oficial. 

Hasta la Secretaría General está dando el argumento de que no pueden despedirlos, aunque lo pidieran, porque podrían orillarlos a interponer juicios laborales y no tienen recursos para pagarlos. Y con este argumento asusta a los recién llegados para no presionar por su derecho. 

Esta situación debió resolverse por acuerdo político entre el diputado entrante y el saliente, pero no se dio. Así que los nuevos diputados llegaron con la sorpresa de que no pueden meter a casi nadie porque deben esperarse a que terminen esos contratos. Si quieren meter alguna persona deben esperar hacerlo hasta mayo y sólo podrán hacerlo durante un mes debido a que en junio cuando pasen las elecciones, seguramente los titulares regresarán; incluso habrá unos que regresarán antes, cuando no consigan la candidatura. 

Los que se fueron, intencionalmente dejaron a su personal supernumerario porque se van a campañas y querían que su gente quedara protegida económicamente porque ellos no podrían pagarles. Y así los necesitaban sólo por las tardes. 

A diferencia de otros procesos electorales, en la actual Legislatura los diputados locales no se dieron cuenta que estaban obligados a pedir licencia al cargo y no llegaron a consensos con sus suplentes en cuanto a su personal y ahora los están obligando a que trabajen con gente a la que quizá no le tenga la confianza, aunque sea muy capaz. 

Así que sólo los están dejando a que se queden con los que ahí les dejaron y si su antecesor fue buena onda quizás le haya dejado uno o dos espacios, y si fue muy dadivoso quizás tres. 

Y los suyos se quedarán con las ganas, porque ni modo que el personal supernumerario renuncie por voluntad propia, bueno en los hechos deberían hacerlo porque sería ser congruentes y reconocer el dicho de que en la política nunca se sabe y nunca dura. 

El dilema está entre ser y estar por la cuestión económica. 

jessiperez@gmail.com

jl/I