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¿Buenas o malas finanzas?

Hace unos días, la SHCP anunció los principales resultados sobre la situación financiera del sector público al mes de febrero. Así la SHCP indicó que el balance público tuvo un déficit total de 27 mil 626.4 millones de pesos. Asimismo, reportó que los ingresos petroleros de Pemex y del gobierno federal y la recaudación del IVA se redujeron, respectivamente, en 65.4, 5.9 y 8.2 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado.

Paradójicamente, los mencionados resultados reflejan que hubo mejoras en las finanzas públicas.  El balance primario del gobierno y el balance de entidades bajo control presupuestario indirecto registraron superávits por 57 mil 665.4 y 15 mil 589.4 millones de pesos. Asimismo, el balance presupuestario, la diferencia entre el gasto neto y el ingreso presupuestarios, registró una reducción del déficit de 46.3 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado.

La mejora de las finanzas públicas no necesariamente implica buenas noticias para la economía mexicana. El déficit prevaleciente en el balance público combinado con las alzas en las tasas de interés internacionales y un ambiente de incertidumbre podría estancar el crecimiento del consumo y de la inversión productiva en el corto plazo. Más aun, el déficit podría impulsar el crecimiento de la deuda pública del sector público.

El manejo de las finanzas del sector público debe estar acompañado de medidas que promuevan la transparencia, la evaluación y la no discrecionalidad. Si no fuera así, pronto habrá incertidumbre en la producción de bienes y servicios y en la generación de empleos. De hecho, ya hay quienes señalan que la incertidumbre inducirá tasas de crecimiento económico menores y tasas de desempleo abierto mayores a las registradas en 2018.

Carlos Urzúa y su equipo tienen una difícil tarea por delante: Mantener la disciplina fiscal, rechazar las presiones para incrementar los gastos públicos y el endeudamiento no productivos y generar un clima de certidumbre económica. La mejora en las finanzas públicas, por tanto, debiera acompañarse de mejoras en la planeación pública, en la institucionalización de prioridades, en las relaciones intergubernamentales y en la coordinación de los sectores público y privado.

Si no fuera así, se corre el riesgo de que las finanzas públicas no mejoren la economía del país.

Email: starp2000@yahoo.com

JJ/I