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Quinto Patio

La palabra fosa huele a muerte, muertos; clandestina, suena a ilegal. Ambas palabras, fosa clandestina, son parte del vocabulario mediático, de familias con desaparecidos y del discurso oficial, luego de la tragedia que, producto de la violencia, ha enlutado a miles de familias jaliscienses. Porque el drama es tan terrible que el promedio de fosas clandestinas con cadáveres es, vaya cifra, una nueva cada 12 días. Significa que antes de que concluyan un par de semanas algún grupo actuará en las sombras que encubren la impunidad para deshacerse de enemigos, incluidos inocentes.

De ese tamaño es la tragedia en Jalisco, como uno de los síntomas más ominosos, no el único, de nuestra triste realidad en cuanto a seguridad pública se refiere. En esta administración estatal se han descubierto 20 lugares en que se inhumaron cuerpos con los restos (otra palabra fuerte) de al menos 160 personas, eso sin incluir dos fosas acuáticas con partes de una treintena de cadáveres y una casa con partes de 14 seres humanos. El mal tiene promotores.

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La reforma al Poder Judicial del estado se publicó casi si-gi-lo-sa-men-te, sin que hubiera aspavientos. Curiosamente ni el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Ricardo Suro, hizo ruido, como si quisieran que nadie se enterara. Y es que dicen las malas lenguas, ya ven cómo es la gente, que los planes son que este miércoles, o sea, mañana, en un fast track de esos que encantan a los legisladores locales, se votará la ley orgánica y ya todo estará consumado. Algo así como un consummatum est, en buena locución latina.

Además, no ha quedado claro en qué momento se presentará la controversia constitucional que ya aprobó el pleno del Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE). O sea, cuándo se calzarán los guantes los magistrados.

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Pa’ no dejarlo pasar, agreguemos que Suro reiteró que acatará la decisión del pleno del Poder Judicial y que sí recurrirán a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para dar revés a la reforma constitucional a la que dijeron fuchi y guácala.

Con tono mesurado, disimulando los guantes, el secretario general de Gobierno, Enrique Ibarra Pedroza, descartó afectaciones a la relación institucional entre el Ejecutivo y el Judicial, peeeeeero aclaró que están listos para defender en tribunales la reforma.

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En otro tema, les contamos que Ibarra Pedroza se mostró optimista y dijo que espera que esta semana pase la reforma sobre el Constituyente en al menos 63 municipios, para en tres meses definir asuntos complementarios y de ahí a un año estrenar Constitución local re-fun-da-do-ra. Ya avizoramos en el horizonte a constitucionalistas naranjas. Hasta vimos a más de uno cantando en el Parián, a la Jorge Negrete: “¡Jalisco, nooo te rajeeees; te sale del aaaalmaaa tener Constitución…!”.

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Hace un siglo un periódico local narró cómo fueron los festejos patrios el 15 y 16 de septiembre de 1919. Calificó como un “éxito” la organización para tener presente en ese entonces otro aniversario del inicio de la Independencia. Ese día no se celebró como ayer, sino a través de dos eventos: un desfile ¡agrícola e industrial!, y otro que pegaba con tubo que era el combate de las flores, donde jovencitas tapatías participaban en carros alegóricos, con banda y charros jaliscienses.

Fue el primer festejo patrio luego del inicio de la Revolución mexicana de 1910, anotó el cronista. Es decir, se organizó pese a lo convulsionado que estaban política y militarmente la entidad y el país. El gobernador era Luis Castellanos y Tapia. Si quieren saber de dónde viene el espíritu patriótico jolgoriento a pesar de todo, ahí está un antecedente. Primero contentos y festejadores, antes que nada.

qp@ntrguadalajara.com

JJ/I