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Justificación
No permitirá construcción
Cada vez es más común escuchar la ejecución de secuestros virtuales o extorsiones telefónicas a adolescentes o jóvenes, y lamentablemente es poca la difusión sobre qué hacer para evitarlo.
Las autoridades policiacas municipales han estado difundiendo, últimamente, como parte de sus logros cuando frustran este tipo de hechos ilícitos, y eso es una buena noticia porque algunas familias habrán recobrado la paz.
Pero lo que no dicen son cuántos logran prosperar porque se la creyeron o no supieron cómo pedir ayuda.
Esta modalidad cada vez es más frecuente y se ha convertido en centro de las pláticas entre familias y reuniones sociales porque se percibe que han aumentado los casos de jóvenes engañados, incluso con el mismo modus operandi, siguen encontrando incautos.
Aquí lo que falla es la difusión de información preventiva para reconocer los focos de alarma y sobre todo el paso A, B y C para protegerse.
No sólo es responsabilidad de las autoridades mandar la información, sino también de las escuelas para alertar a sus estudiantes de estas situaciones, crear conciencia y difundir el plan de acción.
Para poder evitar que esta dinámica continúe debe combatirse con información certera y clara, con señalamientos de cómo detectar los focos rojos porque pese a ser un tema conocido siguen cayendo en el juego.
Son pocas las universidades y las escuelas que se preocupan en hablar del tema con ellos para alertarlos, incluso deberían hacer ejercicios, prácticas y simulacros sobre cómo defenderse.
Hasta el momento, la Universidad de Guadalajara cuenta con una publicación en su Gaceta señalando las recomendaciones de cómo evitar este tipo de situaciones, y como siempre la principal y más efectiva es no contestar números desconocidos y colgar cuando empiezan las amenazas.
En esta universidad pública están más organizados sobre el tema porque el personal de seguridad interna ha sido una pieza clave de apoyo a los padres de familia cuando se les presenta alguna situación de este tipo.
Incluso tienen registrado el primer secuestro virtual de un miembro de la comunidad en 2016 y hasta 2024 suman 49.
Los anuncios de los parabuses, las pantallas informativas que hay en los ayuntamientos, incluso el volanteo podrían ser herramientas de difusión de una campaña clara.
Las otras recomendaciones de llamar al 911 y solicitar el acompañamiento ante esta situación siguen siendo poco creíbles y usadas porque persiste la desconfianza en que las autoridades podrían marcar la diferencia.
Apagar el celular para estar incomunicado y la amenaza de hacerle daño a un familiar serían los primeros focos de alarma para detectar que se trataría de un engaño y colgar.
En este tipo de casos es cuando deberían hacerse virales las recomendaciones buscando que todos la conozcan y no sean presas de estos engaños, pero nadie lo hace.
Habría que presionar a las instituciones educativas de educación superior y media superior a difundir el tema y alertar constantemente del modus operandi para que no caigan.
¿Quién se animará a hacer una campaña masiva sobre el tema?
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GR