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Políticas públicas de seguridad desoyen a víctimas de violencia

Sobre cómo detener la violencia y ayudar a reconstruir la paz en México circulan numerosas propuestas concretas. Muchas son absurdas, utópicas, ingenuas o inaplicables, y abarcan a buena parte de las que escuchamos o circulan en redes sociales. También las hay dignas de revisarse. Pero, ¿qué opinan los estudiosos de la violencia o los que participan activamente en agrupaciones a favor de la paz? ¿Qué políticas públicas específicas recomiendan?

Una se relaciona con la participación ciudadana, que sugieren aumentarla desarrollando oportunidades de colaboración entre instituciones públicas, académicas, privadas y sociales de manera coordinada en torno a la planeación de las políticas de seguridad. “Las políticas de seguridad que ha propuesto el Estado mexicano se caracterizan por su unilateralidad”, advierten, de ahí que la propuesta es “replantear las políticas de seguridad, a nivel federal, estatal y municipal, para hacerlas multilaterales”.

Agregan los especialistas que, sobre todo, y destaco este señalamiento: “Se deberá tomar en cuenta la opinión de aquellos sectores de la sociedad civil que han experimentado las peores consecuencias de la violencia”. Dicho de otra forma, se requiere “incluir a las víctimas de la violencia en la formulación de la política de seguridad”, algo que quienes diseñan políticas públicas de seguridad pública no hacen: no toman en cuenta a quienes padecieron violencia extrema; por desgracia, sobran ejemplos.

Otra propuesta específica es elaborar programas artísticos de recuperación de espacios públicos. Existe amplia evidencia empírica que sostiene la funcionalidad de los proyectos de prevención basados en el arte, indican especialistas. Dicha evidencia refiere que se han realizado, por ejemplo, programas artísticos para la recuperación de espacios públicos muy exitosos en diversas localidades del país. A Guadalajara llegó en otra administración un equipo con experiencia en Ciudad Juárez. ¿Cuál fue la evaluación de su trabajo? ¿Se retomó?

Otras propuestas surgieron en 2017 en la conferencia sobre Violencia y paz: diagnósticos y propuestas para México, organizada por el Seminario de Violencia y Paz de El Colegio de México. Las investigaciones, reflexiones y sugerencias se publicaron en el libro Violencia y paz, diagnósticos y propuestas para México, en el que también participaron el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República y la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Es un interesante trabajo que revisa lo que sucedió en 10 entidades en que la violencia se disparó, como Tamaulipas, Sonora, Michoacán (ayer asesinaron 14 policías en Aguilillas) y Guerrero, muestra el contexto de cada una y recomienda acciones.

Una política pública, dicen teóricos, es un curso de acción o de inacción gubernamental en respuesta a problemas públicos, consigna el libro. Otra de las propuestas, surgidas obviamente antes del presente sexenio, es que se eliminen políticas preventivas “con enfoque asistencialista”. Argumentan que no existe correlación entre pobreza y violencia o entre pobreza y delincuencia.

Por ello, “es fundamental eliminar los programas de prevención con enfoque asistencialista que pretenden resolver el problema de la violencia mejorando económicamente la vida de las personas con escasos recursos”. Hasta ahora, esta política preventiva ha fracasado totalmente. “Ser pobre no te hace delincuente”, advierten, en sentido contrario a la política pública que promueve el gobierno federal a través de sus programas sociales. ¿Qué tan adecuada es esa estrategia? ¿Cuánto tiempo requiere? A las posibles respuestas se sobrepone hoy un país sumido en una severa crisis de impunidad e inseguridad.

sergiorene.dedios@gmail.com

JJ/I