INICIO > OPINION
A-  | A  | A+

La inclusión, confrontado barreras

La educación ha pasado por inevitables y monumentales cambios, pues vivimos en un mundo con grandes transformaciones tanto tecnológicas, políticas, culturales, ideológicas, etcétera. Hablar de educación integral es hablar de la concreción de una estrategia ligada a esas exorbitantes transformaciones que nos trae un mundo cada vez más interconectado y desafiante.  

El modelo educativo que se presenta con la Reforma Educativa desde el sexenio pasado, expone el planteamiento pedagógico que necesita reorganizar el sistema educativo. La educación inclusiva es pues, una concreción de dicha estrategia para el engranaje de todo un sistema; la inclusión trata de la participación de estudiantes y adultos, es la clave para garantizar el acceso, la permanencia, la participación y el aprendizaje, sin que los orígenes, intereses, experiencias, conocimientos, capacidades o cualquier otra situación sea justificación para prácticas de discriminación y exclusión. 

Sabemos que una reforma conlleva cambios que requieren la modificación de las rutinas, espacios físicos, pedagógicos y de la cultura, estos cambios necesitan del esfuerzo y compromiso de gobiernos, organismos de apoyo educativo, autoridades de centros escolares, padres y cuidadores, estudiantes, así como de la sociedad en su conjunto.  

Sin embargo, esta estrategia afronta diferentes desafíos: capacitación docente, cohesión escolar, promoción de una cultura de respeto y tolerancia, materiales didácticos, adecuaciones físicas; la responsabilidad no recae en uno sólo, sino en la implicación de todos los participantes. 

Los grandes cambios requieren tiempo y estrategias para que puedan funcionar con éxito, para ello necesitamos de mucho esfuerzo, compromiso y empatía en numerosos temas que la inclusión pueda tocar: discapacidad, trastornos, diversidad cultural, altas capacidades, condición social, religión, género, o cualquier otro tema que atente contra la dignidad humana y anule derechos y libertades.  

A lo largo de la historia, hemos logrado cambios en beneficio de grupos sociales marginados, que requerían de constancia, sensibilización de una sociedad y sus influencias ideológicas, una lucha constante por la normalización de derechos, obligaciones y libertades.  

Como sociedad, tenemos la obligación de anteponer y proteger los derechos de los demás, favorecer la equidad, la justicia y la igualdad. Como profesionales de diferentes sectores, podemos contribuir a la mejora de una cultura que promueva la inclusión y con ello mejorar la calidad de vida, sin discriminación, valorando la diversidad y asegurar la dignidad humana.  

Sensibilizar y normalizar la inclusión es el resultado de la participación, responsabilidad y empatía de toda una sociedad.

Red-clu@yahoo.com 

da/i