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Ente autoritarismos y libre expresión

En la última semana el presidente Andrés Manuel López Obrador criticó a varios organismos públicos autónomos, argumentando que son que son caros, que son neoliberales y que, particularmente, se queja de que el Instituto Nacional Electoral (INE) restringe derechos y su libertad de expresión. 

El INE, desde 2015, emitió el Acuerdo INE/CG61/2015, para limitar la propaganda oficial. Esta normativa abarca los dos elementos esenciales de la propaganda gubernamental. Por un lado, se establecen las prohibiciones a su libre difusión; en los portales de Internet de los entes públicos deben abstenerse de difundir logros de gobierno, así como referencias visuales o auditivas a las frases, imágenes, voces o símbolos que pudieran ser constitutivos de propaganda política, electoral o personalizada. 

López Obrador acusa que el INE pretende suspender las conferencias porque la censura está de moda a nivel mundial, en referencia al caso de Donald Trump, cuyas cuentas en Twitter y Facebook fueron suspendidas por considerar que incitaba a la violencia y vulneraba la democracia. 

Llama la atención que el presidente sólo critica el cierre de las cuentas, pero no censuró la violencia ni defendió la democracia. Se puso del lado de Trump, a contrapelo de los gobiernos demócratas a nivel internacional. 

Twitter y Facebook suspendieron las cuentas de Trump porque sus mensajes de odio estaban sustentados en hechos no comprobados. Trump quería que sus seguidores tomaran por asalto al Capitolio y sabotearan el proceso de certificación de la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales. Sin duda que es cuestionable que hasta ahora hayan actuado Facebook y Twitter, y no censurara en el pasado los mensajes de odio de Trump contra los migrantes mexicanos. En otras palabras, la hipocresía a la orden del día. 

Ha calado hondo en la 4T la posible suspensión de las mañaneras durante el proceso electoral, a celebrarse el 6 de junio, y ha abierto una guerra de declaraciones entre el mandatario y la autoridad electoral, que la comentocracia de las redes sociales ha recogido y le da gran difusión. 

Para el presidente del INE, Lorenzo Córdova, “las conferencias mañaneras no solamente son un espacio de información, sino de promoción de los logros del gobierno”. 

Por lo que su transmisión íntegra, como la realizan algunos medios de comunicación, “es considerada como propaganda gubernamental” y de acuerdo con la legislación la propaganda electoral se debe interrumpir desde que arrancan las campañas, en abril, y hasta el final de la jornada electoral del 6 de junio. 

En este sentido y acatando la legislación electoral, a partir de principios de abril, la transmisión íntegra de las conferencias mañaneras deberá suspenderse. 

Sin duda que de las mañaneras se deben transmitir los segmentos informativos del actuar gubernamental, pero no los actos de promoción y publicidad en los actos de gobierno. 

El debate público debe estar más allá de quienes defienden el autoritarismo y con quienes creen en la democracia. Las “benditas redes sociales” que elogia el presidente son el eco y la continuación de las conferencias mañaneras, redes en ejercicio permanente para difamar y lanzar campañas contra quienes piensan distinto al presidente, lanzando el reto de que la gente diga “sí está bien que el INE nos silencie, sí está bien que en México no pueda hablar el presidente, no pueda informar”. 

Las mañaneras son consideradas como el ariete del gobierno para imponer agenda y gobernar a través del discurso. La polarización que genera en la sociedad es trascendente. No debemos permitir que se siga construyendo un Estado autócrata.  

Para los ciudadanos queda claro que se deben respetar los principios de igualdad, pluralismo, proporcionalidad y neutralidad informativa en los debates y las entrevistas electorales, así como en la información relativa a la campaña electoral, es esencial para un proceso electoral democrático. 

oceanoazul@live.com.mx

jl/I