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Informar para rendir cuentas

El término “rendición de cuentas” es muy antiguo, y sólo lo utilizamos en los ámbitos administrativos, sea el público o el privado. Pero, ¿qué es eso de rendir cuentas? ¿Para qué es, y quién lo debe llevar a cabo? 

La rendición de cuentas es el acto de presentar a quien tiene autoridad para recibirlo, un recuento detallado de los recursos que se le entregaron para resolver un asunto en particular, y el uso que se hizo de ellos, explicando si fueron suficientes o escasos, y si hubo algún sobrante, el cual se debe devolver, en su caso. Además, se debe incluir una narración que permita saber cuáles fueron los resultados, y por qué se obtuvieron esos y no otros, para que quien recibe las cuentas pueda decidir si esos resultados son aceptables, y determine cómo procederá en caso de que no lo sean. 

Como se ve, ese procedimiento se puede utilizar tanto en el caso de un niño al que se le da dinero para que haga un mandado, como en el caso de un funcionario público de cualquier nivel. 

En el caso de Jalisco, el funcionario de más alto nivel que debe rendir cuentas ante su pueblo es el gobernador del estado. Sin embargo, dado lo complejo que resultaría presentar ante todo el pueblo los resultados de su gestión de los recursos públicos a su disposición, entonces se presentan ante quienes lo representan, las diputadas y diputados del Congreso de Jalisco. 

El Informe del gobernador tiene, entonces, la finalidad de rendir cuentas a las y los jaliscienses, y es por eso que debe analizarse de manera detallada, lo que se lleva a cabo durante la denominada glosa del informe, en la que comparecen en el Congreso las personas titulares de las diversas secretarías y demás dependencias del Poder Ejecutivo, que son quienes integran el gabinete de gobierno. 

Usualmente esas comparecencias pueden resultar muy aburridas, porque es común que quienes comparecen se limiten a dar lectura a la parte del Informe que les correspondió elaborar, ante las comisiones legislativas especializadas en esa temática. 

El problema con esto es que casi nunca hay una verdadera rendición de cuentas, debido a que no todas las personas que nos representan tienen los conocimientos necesarios para entender lo que se les está exponiendo, además de que es imposible que puedan tener datos de la realidad cotidiana de todos los grupos sociales, para contrastar. 

Ante esto, en otras ocasiones se llevaron a cabo ejercicios paralelos, llamados “glosa ciudadana”, en los que personas activistas o académicas analizaban lo expuesto en el informe desde su especialidad, aunque esto no resultaba tampoco muy fructífero, porque no se usaron para complementar la labor de diputadas y diputados. 

De hecho, de las comparecencias deberían derivarse actos legislativos, ya sea que se tome la decisión de revisar más a fondo la labor de alguna instancia de gobierno, porque se detectó que sus resultados no corresponden con el nivel de recursos que tuvo a su disposición; o que se haga un ajuste al marco normativo o presupuestal para facilitar la labor de las organizaciones públicas, para que puedan brindar los mejores bienes y servicios públicos posible, y garantizar los derechos humanos de la población. 

Si lo anterior no se da, entonces podemos considerar la glosa como un ejercicio vacío, que no le aporta nada a nuestra democracia. Debido a eso, propongo que el Congreso invite a personas activistas y académicas a participar en las comparecencias, o en su defecto, a aportarle a las comisiones legislativas elementos de juicio para que puedan decidir de qué manera reaccionar ante el Informe. Eso sería un verdadero Parlamento Abierto. 

ENTRESACADO 

El Informe del gobernador tiene, entonces, la finalidad de rendir cuentas a las y los jaliscienses, y es por eso que debe analizarse de manera detallada 

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Twitter: @albayardo

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