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Vacaciones electorales

Cuando menos en el Congreso local, las vacaciones duraron casi el mes; estamos a la mitad de enero y apenas ayer los diputados locales regresaron de manera mayoritaria a trabajar y a tener sesiones de comisión y de pleno.

Díganme, ¿en qué trabajo se puede marcar el ritmo de los asuntos a tratar poniéndose de acuerdo colectivamente y sin disminuir su salario?

Todo el personal legislativo tuvo tres semanas de asueto, ya sea por vacaciones establecidas en ley o por declaratoria de días inhábiles, y pese a eso todavía hubo algunos que no fueron: de 38 legisladores estuvieron presentes 35, así que se dieron más días de descanso.

Ayer se realizaron las primeras sesiones de pleno del año y de comisiones, y lamentablemente aun así faltaron.

Hasta hay sospechosismo en la convocatoria a sesiones de pleno porque antes se realizaban martes o jueves, y últimamente cambiaron a los miércoles, coincidentemente el día de entre semana que facilita que puedan utilizar los que están más cercanos al fin de semana para sus actividades partidistas, personales y electorales.

Basta con revisar las redes sociales de los legisladores o de cualquier personaje político importante en su partido político para encontrar lo que sí han estado haciendo fuera del edificio de Hidalgo, actividades incluso en jornada laboral.

Muchos de ellos quieren ser candidatos, algunos ya la tienen pactada y con más razón se ausentan de las oficinas legislativas y se la pasan en sus distritos o en municipios lejanos a la sede del Poder Legislativo, y aun así nada pasa, nadie se queja y tampoco trabajan.

La mayoría de las instituciones públicas y todas las empresas de la iniciativa privada arrancaron labores desde el 2 de enero con actividades para poner orden, para planear el año, incluso para empezar a vender y cobrar, y aquí en el Congreso local no hay ni una agenda legislativa sobre lo que quieran poner en marcha en este año, y tampoco ha habido proyectos que quieran impulsar para marcar la diferencia en este año electoral.

La única actividad trascendente que ha habido es la elección de siete magistraturas en el Supremo Tribunal de Justicia, las cuales por ley deben respetar los plazos y las formas, si no, andarían todavía más relajados.

Y de este tema, que es uno de los más importantes en la historia legislativa, muy pocos legisladores han estado al pendiente de los primeros pasos porque saben que al final solo deben apoyar los nombres que les da su coordinador parlamentario.

En el edificio legislativo poco se les ha visto porque sólo van a tocar base, a intercambiar puntos de vistas e inmediatamente se tienen que retirar para seguir su agenda fuera del Congreso local, lo cual no tiene nada de malo, pero sólo apunta a temas ajenos a su encargo público.

Si se pudiera medir la productividad, porque no hay indicadores que puedan hacerlo, cuando menos deberían de decir que fue lo que lograron consensuar y acordar en este primer mes del año, sobre todo deberían revelar su agenda legislativa de 2024.

Todos hacemos planes para tratar de cumplir con nuestras metas y deseos, y en este año electoral los deseos políticos son muchos y debería haber un ejercicio de honestidad en señalar lo que pretenden lograr, y hasta a ellos mismos les ayudará analizar sus resultados antes de dejar la legislatura y tendrán sus parámetros de medición.

No estamos hablando de cuántas iniciativas, acuerdos legislativos, exhortos o decretos aprobaron, sino en realidad qué fue lo que se propusieron lograr desde el inicio del año y, al final, qué no lograron.

La rendición de cuentas no sólo es enumerar acciones, sino evaluar si lograron hacerlo con calidad y en beneficio, sobre todo, de sus representados. Bienvenidos, diputados, feliz regreso a la realidad.

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jl/I