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Violencia y desplazados en Jalisco

En Jalisco prosiguen los desplazamientos internos forzados a causa de la violencia. Dos recientes, indagados por medios informativos, ocurrieron en Santa María del Oro y Tequila. En ambos, habitantes dejaron sus casas y pertenencias por las amenazas de grupos delictivos, sin que ninguna autoridad los protegiera.

En el caso de Tequila, que delimita al norte con Zacatecas, alrededor de 100 vecinos de la pequeña comunidad Los Naranjos se vieron obligados a escapar desde noviembre, ante el riesgo de sufrir ataques. Una célula delictiva armada que controla la región, denuncian vecinos, ha asolado a esa localidad que no rebasa los 200 habitantes, que prefieren no presentar denuncia alguna porque de poco sirve hacerlo y corren más riesgos.

Otro pueblo jalisciense afectado por los desplazamientos es Zipoco, otra pequeña comunidad, pero de Santa María del Oro. Como otras rancherías, perdió la relativa tranquilidad luego de que miembros de un cártel empezaran desde octubre a saquear sus hogares y robarse el ganado. Forzadas, se estima que 150 familias han huido. El municipio, fronterizo con Michoacán, ha estado envuelto en la violencia. En julio de 2022, por ejemplo, fueron privados ilegalmente de su libertad tres policías municipales, dos de los cuales fueron asesinados por una célula delictiva. El gobernador Enrique Alfaro declaró ayer que existe una disputa entre grupos criminales y aseguró que se está reforzando la zona.

En total, en los últimos cuatro meses por lo menos alrededor de 250 familias de ambos municipios no tuvieron otra alternativa que escapar, olvidar lo que lograron con años de trabajo. Faltaría sumar los desplazamientos forzados hormiga, de quienes en otros municipios han huido en lo individual o en reducidos grupos.

En 2021 por lo menos 130 familias debieron salir de sus rancherías y localidades en el alteño Teocaltiche. Los enfrentamientos entre dos grupos delictivos, que dejaron un muerto, vehículos quemados, casas baleadas y el temor de ser asesinados, obligaron a vecinos a refugiarse en la cabecera municipal y en otros pueblos. Se trató de un desplazamiento masivo forzado, no reconocido por el gobernador. El temor está presente en ese municipio que colinda con Aguascalientes y Zacatecas.

Síntomas de la violencia, Santa María del Oro y Tequila tienen desaparecidos, en cifras que no precisa por municipio el opaco Sistema de Información sobre Víctimas de Desaparición de la Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas.

El desplazamiento forzado de personas es un fenómeno nacional que se va acentuando. En 2019 la Secretaría de Gobernación señaló que entre los procesos que impactan la calidad de vida y el bienestar de la población, el desplazamiento interno forzado destaca por la profundidad de sus afectaciones. “La pérdida de seguridad, característica de contextos sociales y espaciales violentos, transforma e incide en todos los ámbitos personales, y limita el goce y ejercicio de los derechos humanos”, advierte.

En su documento La violencia como causa de desplazamiento interno forzado. Aproximaciones a su análisis en México, señala que abordar el desplazamiento interno en México implica, en primer término, dejar asentado que “no se trata de una problemática homogénea que pueda analizarse linealmente y bajo el enfoque de una sola disciplina, sino que enfrentamos un fenómeno plurifactorial, de múltiples aristas, principalmente la violencia, que presenta profundas diferencias según la zona donde se origina”.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos advierte que de 2006 a 2020, en México habría al menos casi 357 mil personas desplazadas internamente por la violencia, sólo en eventos masivos.

En Jalisco, el desplazamiento interno forzado ha sido escasamente estudiado. Hacerlo ayudaría a que sean atendidas las víctimas y que las fuerzas de seguridad actúen más preventivas que reactivas.

X: @SergioRenedDios

jl/I