...
La Fiscalía del Estado de Jalisco confirma la cifra; experto advierte riesgo de feminicidios por impunidad...
El gobierno peruano niega persecución política contra el ex presidente de ese país...
En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada...
Más de 21 mil ingresaron a centros universitarios y los más de 67 mil restantes a las preparatorias del SEMS....
El Instituto recuerda a las y los trabajadores que todos los trámites son gratuitos....
Los usuarios de OpenAI han comenzado a burlarse en las redes de los fallos y la inexpresividad del último modelo de ChatGPT, GPT-5, el nuevo chatbot ...
Los países que más lideran la implementación de las herramientas son México, Brasil y Colombia...
El organismo habla de más de 284 mil personas registradas como desaparecidas a nivel mundial...
se declarará culpable formalmente ante un tribunal federal de Nueva York el lunes...
Luego de 30 años soñando el proyecto, el cineasta tapatío lleva a la pantalla el filme que califica como "su religión desde que era niño"...
Guillermo del Toro apareció por sorpresa en la presentación de un documental basado en su trabajo...
La escritora indígena fue elegida en el género de cuento por la obra Hombres absurdos/Sokem Viniketik...
Justificación
No permitirá construcción
Defender la democracia no es obra de héroes magnánimos; significa defendernos a nosotros mismos
Levitsky y Ziblat
Steven Levitsky y Daniel Ziblatt publicaron Cómo mueren las democracias (2018), donde argumentan que las democracias se debilitan gradualmente debido a la erosión de las normas democráticas y de sus instituciones. Destacan la importancia de mantener el respeto a la independencia del Poder Judicial y la libertad de prensa, y advierten sobre la polarización política y la radicalización como factores que socavan la democracia.
En su nuevo libro, La tiranía de la minoría (2023), en su capítulo segundo –de donde tomé el título de esta columna– los autores reflexionan que los políticos comprometidos con la democracia o “demócratas leales” (DL) (Juan Linz dixit) tienen estos deberes: 1. Respetar el resultado de unas elecciones libres y justas, ganen o pierdan; 2. Rechazar, sin objetar, la violencia como medio para lograr objetivos políticos ambiguos; y, 3. “Romper con las fuerzas antidemocráticas”: quienes debilitan la democracia se asocian con demócratas “semileales” (DSL) (Linz dixit, de nuevo).
Por ello, deben expulsar de sus filas a los antidemócratas extremos, aún a costa de dividir a la base partidista; cortar todo vínculo con integrantes con conductas antidemocráticas, mientras que los DSL cooperan con los radicales; y, condenar sin rodeos la violencia política y otros comportamientos autoritarios (en períodos de extrema polarización, los DL resisten la tentación de tolerar o justificar estas posiciones); y, por último, cuando los DL unen fuerzas con otros partidos rivales para aislar y derrotar a los extremistas antidemocráticos, los DSL se niegan a trabajar con rivales ideológicos incluso cuando la democracia está en juego.
Esa es la banalidad del autoritarismo: los políticos que conducen el colapso de la democracia son arribistas ambiciosos que intentan conservar el poder a toda costa, mientras toleran conductas antidemocráticas porque es el camino de menor resistencia. Pero, en última instancia, se convierten en socios indispensables en la desaparición de la democracia.
Por otro lado, usan la ley como arma política: modifican la Constitución para debilitar la democracia. Todas las constituciones y las leyes tienen vacíos o ambigüedades: los políticos explotan esas lagunas de manera que distorsionen o subviertan el propósito mismo para el cual se redactaron dichos preceptos legales.
Son cuatro maneras en que lo hacen: 1. Explotar las rendijas: cuando la legislación no especifica que algo debe hacerse de cierta manera, surgen oportunidades que aprovechan los políticos y abusan de esas lagunas de tal forma que debilitan la democracia; 2. Uso excesivo o indebido de la ley (juicios políticos, denuncias, acusaciones fútiles); 3. Aplicación selectiva: “A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”; y, 4. Guerra legal (lawfare): uso estratégico y abusivo del sistema legal con el fin de dañar o desacreditar a adversarios políticos.
Dicen Levitsky y Ziblatt que el retroceso democrático se produce gradualmente, a través de una serie de medidas que parecen razonables: nuevas leyes que en apariencia están diseñadas para sanear las elecciones, combatir la corrupción o crear un Poder Judicial más eficiente (¿les suena?).
Las acciones que está llevando a cabo el régimen de la 4T (Ejecutivo y Legislativo) no son con miras de mejorar la democracia, sino de socavarla. Ese es el objetivo del “plan c”: sin ambages, ahogar a la oposición (aunque a veces se ahoga solito) y debilitar al Poder Judicial.
X: @Ismaelortizbarb
jl/I